segunda-feira, 13 de outubro de 2014

LULA fala sobre as eleições no Brasil


A importante revista brasileira de grande circulação CartaCapital publica hoje no seu site uma entrevista conduzida por Mino Carta ao ex-presidente Lula que incide principalmente sobre as eleições brasileiras,  cuja segunda volta vai decorrer no próximo dia 26. Como afirma Lula : "Não é Dilma contra Aécio. São projetos diferentes de sociedade".

A entrevista é antecedida por um texto de enquadramento. Ei-los:


O avanço vai muito além do Bolsa Família, diz Lula. "O que se deu com o microempreendedor, com a aprovação da Lei Geral da Pequena e Média empresa, com a abertura do crédito consignado, é extraordinário"

sábado, 4 de outubro de 2014

COMPREENDER O QUE ESTÁ EM CAUSA NAS ELEIÇÕES BRASILEIRAS



O jornal argentino  Página 12 publicou recentemente uma entrevista ao economista João Pedro Stedile, dirigente histórico do Movimento dos Trabalhadores Rurais Sem Terra. Feita em Brasília, pelo jornalista Dario Pignotti, ela incide sobre as eleições brasileiras, que vão decorrer amanhã, sobre o seu contexto e as perspetivas que podem abrir.

 Pode ajudar-nos a compreender o que está em causa nas eleições de amanhã o que nos vai dizer  um dirigente popular e emancipatório, em consonância com o essencial dos objectivos do PT ( partido de Lula e de Dilma), bem como com o designio esencial do actual governo, mas contudo independente, em face de um e de outro, por fidelidade à natureza e aos objetivos do movimiento de que é um dos líderes mais marcantes.

A incerteza quanto aos resultados mantém-se. Não é impossível Dilma vencer à primeira volta, mas se houver segunda volta a sua vitória não está desde já adquirida, embora seja provável. Nos últimos días tem também surgido incerteza quanto ao candidato que disputará com Dilma numa eventual segunda volta. Antes Marina Silva parecía ter vantagem, mas Aécio Neves tem vindo a aproximar-se dela nas mais recentes sondagens.

Sigamos então o texto de Dario Pignotti e a correspondente entrevista ao líder dos “sem terra”:

“João Pedro Stédile, dirigente histórico del Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra, plantea que los gobiernos de Dilma Rousseff, candidata a la reelección, y Luiz Inácio Lula da Silva “fueron importantes para contener al neoliberalismo” a fuerza de redistribuir un Estado jibarizado en la década del ’90. Para el referente del mayor movimiento social brasileño, la opositora Marina Silva, que irrumpió en la campaña como favorita hace dos meses, dilapidó sus chances de imponerse en los comicios presidenciales en los que Dilma se perfila como favorita.
Una encuesta de Datafolha publicada ayer por la noche indica que la mandataria tiene el 40 por ciento de las intenciones de voto contra el 24 de la ambientalista Silva y el 21 de Aécio Neves, del Partido de la Socialdemocracia Brasileña. Si la candidata del Partido de los Trabajadores venciera este domingo, o en el ballottage del 26 de octubre, se verá obligada a revisar la alianza en la que se apoyó para gobernar y aplicar un modelo “neodesarrollista”, observó el economista Stédile en diálogo con Página/12.

–¿En estas elecciones se somete a votación la gestión de Dilma o lo hecho en los tres gobiernos petistas?
–Los gobiernos de Lula y Dilma fueron el resultado de una amplia coalición de fuerzas sociales y políticas, con todas las clases, las burguesías financiera e industrial, el agronegocio, la clase media, los trabajadores, los campesinos y los brasileños más pobres. Fueron gobiernos importantes para contener al neoliberalismo, permitieron llevar adelante un programa neodesarrollista, basado en el trípode compuesto por la revalorización del papel del Estado, del crecimiento de la economía basado en la actividad industrial y la redistribución de la renta. Esos gobiernos de composición de clases llevaron adelante un programa que ya no es viable, aquel pacto se rompió y parte de la burguesía apoya a la oposición. Luego de doce años de gobiernos petistas no existen condiciones objetivas, internas y externas, para renovar ese pacto. Los gobiernos de Lula y Dilma transcurrieron en un período de retroceso del movimiento de masas y reflujo de las organizaciones de la clase trabajadora.
Si se ganaron las últimas tres elecciones esto fue porque parte de la burguesía se dividió y el PT, el mayor partido de la izquierda electoral, no tuvo la voluntad política de realizar un trabajo de formación política e ideológica. No hubo un proceso de ampliación de la participación popular en los gobiernos del PT, y es por esto que enfrentamos una crisis ideológica y la crisis del modelo de representación que generó las manifestaciones de junio del año pasado.

–En caso de ballottage, ¿cuál será el rol de Lula en la campaña?
–Considero que Lula es importante para fortalecer la identidad del voto por Dilma, en los trabajadores y los más pobres. Lula sigue siendo el mayor líder popular del país, por toda su trayectoria, y por tanto su peso es decisivo. Esto quedó demostrado en las iniciativas, como el acto reciente en Río de Janeiro de defensa de Petrobras como empresa pública, en defensa de que el petróleo sea explotado en beneficio del pueblo.

–¿Cómo imagina un segundo mandato de Dilma?
–Creo que lo que ocurra en el segundo mandato no depende sólo de la voluntad de Dilma, todo presidente depende de la correlación de fuerzas en la que se inscribe su gobierno y la capacidad de movilización social. Como ya dijimos antes, ella deberá cambiar alianzas porque el programa neodesarrollista dejó de ser viable y por eso parte de la burguesía que la apoyó ahora está con Aécio o Marina. Dilma deberá dar respuesta a la demanda de cambios profundos, estructurales en el sistema tributario, en el actual modelo económico de superávit primario que deberá ser cambiado por otro que destine ese dinero a las políticas de educación, salud, vivienda, transporte público de calidad, la reforma agraria.

–Las protestas de 2013 fueron un punto de inflexión, ¿considera que habrá otras?
–Uno puede esperar que se retomen las movilizaciones de masa a favor de los cambios y que la burguesía se oponga a éstos, endureciendo su tono opositor aferrándose a los privilegios que todavía detenta y exigiendo un realineamiento económico con Estados Unidos. El próximo gobierno será un período de disputas y si Dilma no opta por una inflexión clara hacia el cambio tendremos cuatro años de crisis políticas e inestabilidad.

–El MST, los sindicatos y otros movimientos recogieron casi 8 millones de firmas por la reforma política. ¿Cuál es su balance?
–El plebiscito popular fue un acontecimiento de pedagogía política de masas para provocar el debate sobre la reforma política, para superar la crisis de representación que enfrentamos. Luego de esta fase vamos a trabajar por la realización de un plebiscito legal para la concreción de una reforma política a través de una asamblea constituyente. Por suerte, los principales líderes populares como Lula comparten la idea de que sin una constituyente no es posible lograr una reforma política, y sin ella el próximo gobierno va a quedar de manos atadas y el pueblo volverá a salir a la calle, pero más indignado que en 2013.

–Marina Silva emergió como la representante de los disconformes de 2013, pero esa imagen parece haberse derretido. ¿Es así?
–Marina no puede ser considerada una líder popular, con raíces en la lucha de masas, hay que recordar que su trayectoria política fue construida en la vida institucional, ella fue concejal, senadora y ministra. Marina no tiene una formación política lo suficientemente sólida para encabezar un proceso de cambios profundos y por eso su discurso cambia según las circunstancias. Esta inconsistencia hizo que la juventud que la vio como una alternativa ya cambió de voto.

–¿Marina y Aécio Neves son los candidatos de los banqueros?
–Con un capitalismo cada vez más internacionalizado y hegemonizado por el sector financiero y las corporaciones transnacionales, las elecciones están cada vez más influenciadas por representantes del capital internacional. La candidatura de Aécio Neves representa a fuerzas sociales que quieren el retorno puro y simple del neoliberalismo y de la política sumisa con Estados Unidos. Marina representa a fuerzas dispersas con bajo nivel de organización política, y con el clima emocional causado por la muerte del candidato Eduardo Campos (el 13 agosto de 2014) aumentó sus posibilidades pero esto atrajo hacia ella oportunistas de todo tipo, venidos de la derecha, de centro y algunos ambientalistas. No creo en la posibilidad, de una victoria de Marina, porque estimo que no logrará reunir tras de sí a fuerzas sociales y populares suficientes.

quinta-feira, 2 de outubro de 2014

UNIDADE NO PARTIDO SOCIALISTA


1. As eleições primárias realizadas pelo PS, para designar o seu próximo candidato a primeiro-ministro e o seu resultado representam um facto político muito relevante, com óbvias consequências no futuro próximo, quer à escala nacional, que no plano interno do PS.
Tal como em muitas outras pugnas dentro do PS, estive do lado dos vencidos. Mas, naturalmente, fiel à ética democrática, reconheço a legitimidade dos vencedores e partilharei com eles as lutas políticas que o PS vai travar. Continuarei dentro das minhas possibilidades no quadro do PS e fora dele a luta por um outro tipo de sociedade.

2. Enquanto socialista, não encaro essa opção como um pálido conceito sépia que se armazene na nossa memória, como uma vaga saudade ou como um generoso perfume, simbolicamente humanista, que se usa com parcimónia. Encaro-a como o cerne da minha vivência cívica, como a cor indelével do meu horizonte. Por isso, para mim a política é a instância determinante da luta anticapitalista, naturalmente, materializada pelas mediações táticas que a via reformista, que assumo, implica e incorpora.
Via reformista que é um processo gradual, mas persistente, de transformação social, que implica uma pilotagem rigorosa e corajosa, na viagem de saída do capitalismo e de uma consequente aproximação ao horizonte socialista. Sem um condicionamento efetivo das suas políticas e práticas sociais por esse sinal estratégico global e de última instância, os socialistas estão condenados a uma navegação de cabotagem que os coloca objetivamente numa eterna defensiva que, por sua vez, facilmente corre o risco de os converter em agentes involuntários daquilo que queriam combater. Sem a referência a um horizonte socialista, os socialistas enquanto tais ficam sem futuro.
Este condicionamento não dispensa rigor e acerto na construção de um programa político que o projete na ação quotidiana e que traduza quer o imperativo de uma gestão eficaz da sociedade, ainda sob a égide do capitalismo, quer a participação no impulso transformador que acelere a metamorfose, rumo ao pós-capitalismo, que uma sobrevivência digna da humanidade exige. Mas só esse condicionamento  pode dar à atividade política uma cor futurante.

3. Por isso, a partilha desse horizonte surge como uma convergência que em si congregará com naturalidade todos os socialistas. Aliás, só esse horizonte, verdadeiramente, pode ser o cimento duradouro de uma unidade autêntica, ponto de partida para uma comunhão quanto aos caminhos necessários para aí chegarmos, bem como  quanto aos objetivos práticos intermédios mais limitados que consubstanciam a vida quotidiana  do partido.
Valorizando o desígnio histórico de apressar uma saída gradual mas efetiva do capitalismo, mais fácil é atenuar quaisquer crispações circunstanciais, geradas pelas naturais competições internas que possam ocorrer. Mais fácil será definir os eixos estruturantes da nossa política, no plano programático; o modo de articulação do partido com a sociedade, nomeadamente, com os movimentos sociais; a sua imbricação com todas as organizações e práticas sociais que resistem no seio do sistema capitalista, pela afirmação de uma lógica que as distingue dele e o transcende; um modelo de Estado social transformador que seja capaz de acelerar a metamorfose histórica em causa. A unidade quanto às linhas de orientação que correspondem a cada um destes planos reforçará ainda mais o cimento agregador que acima mencionei. É nestes planos que se situam os alicerces da unidade entre os militantes e simpatizantes do PS, uma unidade que naturalmente comporta uma pluralidade de opiniões quanto  às  questões particulares que fazem o dia a dia da vida  partidária. Pluralidade essa que só  enrique a unidade e robustece politicamente o partido.
Estamos pois longe da unidade enquanto simples retórica, traduzida num discurso de “narizes de cera” mais do que previsível que nada significa, apenas se destinando ao consumo mediático. Também estamos longe da estranha afirmação de que a unidade  foi conquistada pelo resultado das primárias, em virtude da vantagem obtida pelo vencedor, que assim seria a própria substância da unidade enquanto o vencido seria a irrelevância, o zero quanto à unidade. É bom que se não esqueça  que esse imaginado “tudo” é pouco mais do que o dobro do que aquele “zero”. E um “zero” que supera as cinquenta  mil manifestações de concordância e apoio, não pode ser negligentemente ignorado, por uma qualquer condescendência melíflua ou por uma qualquer agressividade bronca. Longe fica igualmente a redução da unidade a uma cooptação de notáveis ou de notabilíssimos, entre os vencidos, para altos cargos ou vastos protagonismos. É preciso ter em conta o coração e a cabeça de algumas dezenas de milhares de socialistas e não a hipotética vassalagem de uns tantos.
De facto, dentro de um partido democrático, que queira assumir-se como fator de transformação da sociedade e como instância dirigente dessa transformação, a unidade interna é um processo sempre em aberto que todos os dias está em causa. Há episódios que podem tornar a unidade mais vulnerável, como agora acontece, mas eles não revelam um problema novo. Apenas agravam uma complicação corrente.


4. O congresso do PS que aí vem será uma oportunidade única para dar alicerces mais sólidos à unidade interna do partido. Para isso, podem ser seguidos vários caminhos. Mas, julgo eu, ser indispensável que ninguém atue com reserva mental e que não se construam edifícios de retórica em torno de pequenas questões (ainda que relevantes), para assim, menos visivelmente, se fugir às grandes questões, à discussão das grandes linhas de orientação estratégica, a uma clarificação do sentido das posições do PS, quanto a alguns aspetos nucleares da política e da sua própria identidade. 

sexta-feira, 26 de setembro de 2014

Duplicidade ou premonição ?


Acabo de ver imagens na televisão da parte final das campanhas para as primárias no PS.

Comparo duas das imagens que vi. António José Seguro foi interpelado em Gaia, sozinho. António Costa foi interpelado no Porto, mas entre os poucos rostos focados bem juntinhos ao dele como pano de fundo, foi bem sublinhada a presença de Guilherme Pinto, eleito em 2013 para a Câmara de Matosinhos numa lista que combateu e venceu a lista autárquica do PS.


Há aqui todo um simbolismo que dá que pensar. Será que na esteira de uma hipotética vitória de António Costa seria concedido a todos os militantes o direito de apresentarem listas de alternativa às do PS nas próximas eleições autárquicas?

quarta-feira, 3 de setembro de 2014

ALMOÇO - quatro tristes tigres.


Sentaram-se circunspectos e graves num restaurante suave com os verdes da paisagem intrometendo-se na brancura das toalhas, com peso e medida. Acompanhava-os um Candidato com o sorriso guloso de quem agradece.

Ele estava ali para agradecer a subida honra de um apoio. Os quatro estavam ali como destinatários pesados dessa honra e como sujeitos da ostensiva transcendência desse apoio.

Com solenidade um dos apoiantes leu um texto em nome dos quatro. Num gesto que oscilou entre a generosidade e a hipocrisia o Candidato que ali não estava recebeu uma palavra amiga. O Candidato que ali estava foi ungido com a larga bênção dos quatro tigres. Uma bênção irrestrita, generosa e vaga que o alcandorou ao pedestal de uma vocação irreprimível de vencedor e ao luminosos destino de salvador do PS, da esquerda e do país.

Uma brisa exaltante perpassou pelos sorrisos contidos daquela fé tão forte. Os tigres e o Candidato apoiado soltaram confiantes a esperança. Estava ali um vencedor e isso mesmo era atestado solenemente.

Esperava-se  no rugido dos quatro a afirmação de ideias que procurassem o futuro,  que o antecipassem na imaginação socialista de quem não se deixa fechar no cinzento triste que nos asfixia. Esperava-se ao menos a impregnação da preferência pelo Candidato ungido,  por uma razão política substancial que traduzisse um caminho próprio que o outro não seguisse. Em vão, apenas a fé plana de que com este Candidato nós ganharemos o campeonato e com o outro não.


Calculo que o almoço tenha decorrido com toda a elegância e alguma melancolia, absorvido pelo apoio suave, concedido com gravidade e circunspecção ao Candidato que agradeceu. No plano da disputa interna do PS, foi certamente uma almoço rentável para o Candidato apoiado. Politicamente, no entanto, foi um almoço triste.

terça-feira, 19 de agosto de 2014

Neblina sobre a UCRÂNIA.



No excelente jornal espanhol Público, foi recentemente (18.08.14) difundido um texto sobre o que está a ocorrer na Ucrânia e sobre o modo como o complexo mediático internacional dominante a isso se refere. Merece ser lido. As versões unilaterais sobre o que ali se passa são demasiado primárias para serem verdadeiramente esclarecedoras.
É seu autor Vicenç Navarro que foi Catedrático de Economia Aplicada na Universidade de Barcelona, sendo actualmente Catedrático de Ciências Políticas e Sociais, Universidade Pompeu Fabra (Barcelona). É também professor de Políticas Públicas na  John Hopkins University (Baltimore, EEUU) . É um dos investigadores espanhóis mais citados na literatura científica internacional em ciências sociais.

O texto, que se assume como reflexo de um pensamento crítico, intitula-se: “Lo que continúa ocultándose en la cobertura mediática de Ucrania”. Ei-lo:

“Cuando se escriba la historia de lo que está ocurriendo en Ucrania, espero que se documente claramente la enorme manipulación que los medios de mayor difusión en España están realizando sobre lo que está ocurriendo ahora en aquel país. La versión oficial, sin ninguna voz alternativa que la desmienta, es que la población en Ucrania desea la libertad, lo que significa integrarse en la Unión Europea, frente a unas fuerzas pro rusas que están lideradas y manipuladas por el dirigente ruso Vladímir Putin, que desea la escisión de las partes del este y del sur de Ucrania y su integración en Rusia. La guerra que estamos viendo en aquel país se está llevando a cabo también a nivel mediático, ocultando hechos, exagerando otros y mintiendo a mansalva.
A los que sean escépticos respecto a la credibilidad de los medios les aconsejo que, además de leer mis artículos (“Lo que no se está diciendo sobre Ucrania”, Público, 18.03.14; “Lo que no se está diciendo sobre Ucrania. Parte II”, Público, 31.03.14; “Las falsedades de los mayores medios españoles en su cobertura de Ucrania”, Público, 24.04.14), lean la entrevista a Volodymyr Ishchenko (a partir de ahora VI), director de la revista de izquierdas ucraniana Spilne, publicada en el último número (nº 87) de New Left Review (pp. 7-33). La Ucrania que este autor, sociólogo de formación, describe y la que usted conoce a través de los rotativos de mayor difusión no se parecen en nada. Está claro que una de las versiones de Ucrania –la de VI o la de los medios españoles de mayor difusión– no responde a la realidad. La evidencia, fácilmente contrastable, señala claramente que son los mayores medios de información los que han falsificado la situación.
VI indica que Putin es un oligarca ruso carente de sensibilidad democrática. Hasta aquí nada nuevo. Ahora bien, la gran diferencia es que la evidencia existente, mostrada por VI, no avala la postura promovida por los medios de información de que Putin desea integrar a Rusia las partes sur y este de Ucrania. Como VI indica, tal integración le supondría un enorme coste económico a Rusia, y lo que es igualmente importante, no tendría ni las garantías ni la seguridad de que pudiera controlar al movimiento pro ruso que ya existe en estas partes de Ucrania. En realidad, estos movimientos pro rusos están muy inspirados por la experiencia ocurrida en Ucrania durante la II Guerra Mundial. Su memoria y punto de referencia histórico es más la Unión Soviética que Rusia. La memoria histórica viva en esas partes de Ucrania es la que recuerda la lucha de las clases populares, como parte de la Unión Soviética, contra el nazismo, incluyendo el fascismo ucraniano, cuyos herederos están hoy muy bien representadas en el gobierno ucraniano, controlando puestos estratégicos, tanto en el gobierno actual de Ucrania como en el movimiento nacionalista ucraniano y en el movimiento Maidán, que desean hoy la integración de Ucrania en la Unión Europea.
VI señala que los símbolos y la narrativa de la mayoría de movimientos pro rusos del sureste de Ucrania son los del lado soviético durante la II Guerra Mundial. De ahí que VI subraye que lo último que desea Putin es, precisamente, recuperar el proyecto soviético en Rusia. Es más, la notable simpatía que estos movimientos están generando en Rusia está poniendo a Putin en una situación muy incómoda. Putin pagaría un coste político elevado si se presentara como anti movimiento pro ruso en Ucrania (que tiene un importante componente pro soviético). Este movimiento originalmente no era secesionista, pero se está transformando en tal, en respuesta a la postura anti rusa del nacionalismo ucraniano, que ha ido adquiriendo un tono fascista más y más acentuado, con actitudes nazis, alabando y considerándose sucesor de las tropas ucranianas pro nazis que lucharon contra la Unión Soviética. Esta actitud se mostró en su máxima expresión cuando se quemaron vivos a treinta manifestantes pro rusos en el incendio provocado por los pro nazis en el edificio central de los sindicatos donde estaban refugiados tales manifestantes. Tal como ha indicado el Profesor Stephen Cohen, uno de los mayores expertos en temas soviéticos en EEUU, se está reviviendo la II Guerra Mundial en el territorio ucraniano (Stephen F. Cohen “Kiev’s Atrocities and the Silence of the Hawks”, The Nation, 04.08.14).
La enorme influencia de la ultraderecha en el gobierno ucraniano y en la dirección de algunos movimientos anti rusos se debe, en gran parte, a su capacidad organizativa y medios proveídos, en parte, por las oligarquías ucranianas, así como el apoyo recibido del gobierno federal de EEUU y de la Unión Europea. No refleja la opinión del pueblo ucraniano que reside tanto en el este como en el oeste (la mayoría de la población ucraniana no apoya la integración de Ucrania en la OTAN, deseo sí expresado por el gobierno de Ucrania), aun cuando el nacionalismo, sin alcanzar las expresiones pro nazis de la ultraderecha, está extendido entre la mayoría de la población del oeste de Ucrania.
La guerra civil en Ucrania: quién es quién
Es también interesante subrayar que la intervención militar de lo que se llama “ejército ucraniano” es más una intervención de grupos armados próximos a la ultraderecha que no de unidades del ejército ucraniano. El generalato no se fía del comportamiento de los soldados regulares del ejército. Y los grupos armados son grupos altamente ideologizados pertenecientes, en su mayoría, a la órbita de la ultraderecha (tal como ha señalado The New York Times, 10.08.14, p.7). Es un error creer (como así hacen los firmantes del manifiesto de apoyo a los movimientos ucranianos a favor de su integración en la UE, y que incluyen a Ulrich Beck, Claus Offe, Slavoj Zizek o Saskia Sassen, entre otros) que la mayoría de la población del oeste favorable a la integración en la UE son fuerzas progresistas, “cuya integración en la UE contribuirá a hacer tal unión más justa” (ver el manifiesto “Support Ukrainians and they can help us build a fairer Europe”, The Guardian, enero 2014). En realidad, estos movimientos apoyan un Estado jacobino que prohibió el ruso como lengua oficial ucraniana (su visión del Estado es parecida a la de los jacobinos españoles) y favorecen las políticas neoliberales impuestas por la Troika (el Fondo Monetario Internacional, la Comisión Europea y el Banco Central Europeo), como hacen las derechas en España. En cuanto a las fuerzas pro rusas, que en sus inicios eran más federalistas que secesionistas, son milicias armadas, en su mayoría de origen civil, que tienen también el apoyo de ciudadanos rusos pertenecientes en su mayoría a movimientos nacionalistas rusos, así como de otros países que se identifican con su causa. Su programa, por cierto, no es un programa de nacionalización de los principales medios de producción (con notables excepciones), con escasa incidencia en las coordenadas de poder existentes en estas partes de Ucrania.
Las supuestas elecciones democráticas en Ucrania
Las elecciones a Presidente de Ucrania, presentadas como necesarias para recuperar la credibilidad democrática del Estado, registraron la mayor abstención que se haya producido en Ucrania después del colapso de la Unión Soviética. El ganador fue el Sr. Petro Poroshenko, un billonario (la sexta persona más rica de Ucrania, según Forbes) que controla algunos de los medios de información más importantes del oeste de Ucrania. La gran mayoría de la población del este y sur de Ucrania se abstuvo en las elecciones, habiendo indicado que su abstención se debía a causas políticas: su distanciamiento con el resto de Ucrania. En realidad, el movimiento Maidán, que inició las movilizaciones en las plazas del oeste de Ucrania, son, sobre todo, clases medias y estudiantes que, como subraya VI, han idealizado a la UE, deseando entrar en ella, incluso a costa de las enormes medidas de austeridad que la UE y el Fondo Monetario Internacional están poniendo como condición para la integración de Ucrania en la UE. El movimiento Maidán no son los “indignados” de Ucrania, como erróneamente han presentado y descrito los medios españoles. Sus propuestas son de claro tinte neoliberal, y entran en conflicto con los deseos de las clases populares. Tales propuestas económicas, sin embargo, no tienen gran visibilidad mediática, enfatizándose más su nacionalismo que su neoliberalismo. En realidad, la revuelta del este y sur de Ucrania es no solo una protesta frente al nacionalismo ucraniano ultraderechista, sino también una protesta frente a su neoliberalismo. Uno de los lugares donde esta protesta ha sido mayor es la región de Donetsk, redefinida por lo pro rusos como la República Popular de Donetsk. Ahora bien, tampoco hay que idealizar a las fuerzas pro rusas, algunas de las cuales incluyen nacionalistas rusos próximos a la Iglesia Ortodoxa rusa que desean prohibir el aborto en la nueva república. En este contexto, la influencia extranjera, en ambos lados, complica la situación enormemente, creando las bases para una nueva Guerra Fría que puede convertirse en caliente en caso de que no haya un movimiento internacional de protesta.”


quinta-feira, 31 de julho de 2014

As Sombras do Capital


A vida em sociedade no nosso planeta está posta em risco pela deriva neoliberal do capitalismo. Mas este risco estratégico, de médio prazo, traduzir-se-á inevitavelmente numa sucessão de episódios dramáticos, um pouco por todo o mundo, nos próximos anos, nas próximas décadas. Milhões de seres humanos sofrem e continuarão a sofrer como protagonistas desse apodrecimento civilizacional. As desigualdades permanecerão gritantes e imorais como chagas vivas de uma sociedade doente. Diferenciada mente, cada conjunto geopolítico, cada país, sofrerão a sua própria versão dessa desgraça; ou ocuparão o pelotão da frente num desejável processo histórico de saída pilotada do capitalismo. Processo longo e complexo, dependente de uma vontade colectiva firme e inteligente, corajosa e serena, suficientemente robusta para se manter durante um prolongado período de transição. Processo árduo, mas que é a única alternativa a um apodrecimento civilizacional que pode levar a um lento murchar da humanidade ou interromper-se dramaticamente numa guerra final. Isto é o essencial, a referência estratégica irremovível, sem a qual as medidas políticas, mesmo que em si próprias aparentemente lógicas e justificadas, correm sempre um risco acrescido de verem os seus efeitos dissipados num vazio de horizontes.

Portugal tem o seu lugar neste xadrez universal, em grande parte através da Europa. A sua inserção natural e objectiva no mundo não o dispensa de trilhar o seu próprio caminho, embora naturalmente, insisto, em conjugação e interacção com todos os outros povos, com particular relevo para os que com ele partilham a Europa. Ter o seu caminho, significa também que tem que reagir por si próprio e à sua maneira ás conjunturas dramáticas que lhe digam respeito.

Mal refeitos de uma fase aguda da agressão internacional do capital financeiro ao nosso país, de que o actual governo foi um dócil instrumento, estamos agora confrontados com um terramoto bancário, que, replicando abalos anteriores semelhantes, tem a particularidade simbólica de ter eclodido num dos grupos liderantes do capitalismo português e a complexidade de ser internacional. É impensável que os crimes que levaram ao naufrágio do Grupo Espírito Santo fiquem impunes. Seria intolerável que os recursos públicos fossem desviados para taparem um buraco aberto pelos desmandos do grande capital. Mas será imperdoável também que não sejam desde já tomadas medidas reguladoras estruturais que instituam um sistema susceptível de impedir objectivamente que se repitam os comportamentos que levaram ao colapso ocorrido.

E ao lado das medidas reguladoras deve desde já ser lançado um grande debate nacional sobre a banca, que possa ser um dos pontos de confronto programático nas próximas eleições legislativas. Deve estar em cima da mesa a conjugação entre capital  estrangeiro e capital nacional, entre bancos públicos,  privados e da economia social. Deve ser claro como pressuposto o facto de que a legitimidade da actividade bancária não é um direito absoluto de qualquer capitalista oriundo de qualquer país, estando necessariamente subordinada aos interesses do povo português e à legalidade democrática. Se lesar esses interesses e essa legalidade, desaparece. O facto de não se optar pela nacionalização completa da banca não significa que se não deva reforçar a importância da banca pública no contexto português. Tem que se pôr fim a uma inércia prolongada no que concerne ás entidade bancárias radicadas na economia social. Em Portugal, neste sector merecem especial destaque o Grupo das Caixas de Crédito Agrícola e o Montepio. Quanto a esta matéria, há um preceito do Código Cooperativo adormecido desde 1980; é tempo de acordá-lo. Discutamos à luz do interesse público e não sob a pata dos dogmas neoliberais em voga.


Tenhamos pois uma noção clara do que está em jogo neste caso. Seja dada uma resposta imediata, mas prepare-se uma renovação estrutural do sistema bancário, que possa realmente estar ao  serviço do interesse nacional,  do  povo português, ao serviço da economia e não subordinado ao sôfrego devorismo do capital financeiro.

quinta-feira, 24 de julho de 2014

Sal dos Banqueiros, Labirintos do Capital

 
1. O chefe do grupo de banqueiros que tornou  ostensiva uma pressão conjunta sobre o ministro Teixeira dos Santos, através de uma audiência a que deram publicidade, para que fossem abertas as portas à troika, foi detido.

A grande alavanca que contribuiu para empurrar Teixeira dos Santos para uma dramática traição a Sócrates foi detida.

O diamante  dos banqueiros portugueses, símbolo de um clã carregado das máximas virtudes da alta finança, era afinal uma simples peça de um vidro brilhante, mas vulgar.

O citado banqueiro detido pode até nem ser um criminoso, mas é o causador assumido de um desastre importante na economia portuguesa. Veremos se o é, mas estamos certos do mal que já causou. Por especial perversidade? Não me parece; mais me inclino para uma irresistível tentação de percorrer sem prudência a passadeira de facilidades que o Estado, tolhido pela hegemonia do capital financeiro e empurrado pelas instâncias internacionais, lhe estendeu. Não há que absolve-lo das culpas que tiver, mas não se pode reduzir todo este grande escândalo aos desvarios de um homem, de uma família, ou de algumas famílias. É o sistema que tornou tudo isto possível e quase natural que tem que ser posto em causa. É o capitalismo que está em causa.

2.Por isso, há dois tipos de consequências que podem desde já  tirar-se. Primeiro, a narrativa da crise,  que nos assolou e continua a estrangular, que imputava aos povos do sul e aos seus governos a responsabilidade principal pela sua eclosão, particularmente no caso português, é uma tentativa de ocultação das causas principais do que nos está a acontecer. Na sua  raiz mais funda está o sôfrego desvario especulativo das instituições que corporizam o capitalismo financeiro, às quais, ao longo do processo de reequilíbrio tentado pelos poderes públicos, foram concedidas mais benesses do  que aplicados castigos. A esta luz, os que culpam em primeira linha o governo de Sócrates como causa principal da crise, mais não são do que encobridores mais ou menos inocentes dos verdadeiros causadores, hoje cada vez mais evidentes.

Em segundo lugar, é como deitar areia em saco roto limitar as medidas políticas a um ajuste de contas  pessoal com alguns banqueiros. É indispensável que , para além desse pequeno passo, seja visado o capitalismo em si próprio, contendo de imediato as expressões estruturantes da deriva neoliberal, em Portugal, na Europa e no mundo.

3. Sabemos que as sociedades modernas vivem através de mecanismos complexos que têm que ser tidos em conta, quando se pretende agir sobre eles para os modificar. Sabemos que, por vezes, o caminho mais direto  para a recuperação do capitalismo é a brusquidão imprudente com que se procura combatê-lo.

Precisamos por isso de mudar sem destruir, mas se não mudarmos seremos conduzidos a uma implosão certa no futuro. O capitalismo não é eterno. Falta saber se  a sua agonia será a agonia dos povos que o protagonizam, ou se estes conseguem pilotar a sua extinção vivendo uma metamorfose feliz; e assim se salvando como criaturas humanas. 

Por isso, é preciso mudar-se  de sistema e não apenas dentro do sistema. Por isso, o processo reformista que tarda (e que nada tem a ver com a contra-reforma neoliberal que temos vindo a sofrer) não é um empreendimento concebido para salvar o capitalismo, é um processo que pretendemos que nos conduza a um pós-capitalismo que incorpore os valores históricos do socialismo. Um processo que torne a metamorfose necessária, por que almejamos, tão pouco árdua quanto possível. Este é o desígnio histórico essencial dos socialistas que pode facilmente ser partilhado por todas as esquerdas. É um desígnio de longo prazo que implica um protagonismo firme, não só das instituições públicas, mas também das instâncias sociais, culturais e económicas da sociedade. Transformar o Estado para transformar os cidadãos, transformar os cidadãos para mais facilmente se poder transformar o Estado.

Olhemos para o imediato, sem esquecer o longo prazo; valorizemos o que é conjuntural, sem esquecer o que é estrutural. O futuro é longo, mas não pode ser adiado.

segunda-feira, 14 de julho de 2014

Os sábios ignorantes



Miguel Sousa Tavares é um bom jornalista e um escritor reputado. Não concordo muitas vezes com as suas opiniões ,mas isso não significa que lhe regateie o mérito. Por isso mesmo, me parece exemplar um detalhe duma intervenção sua que há pouco lhe ouvi numa das estações televisivas.

Referia-se às eleições directas ocorridas neste fim de semana em Espanha para ser escolhido o futuro líder do PSOE. Com o ar firme dos sábios, comparou a morosidade da nosso PS, no atual processo das primárias para escolha do futuro candidato a ser designado para primeiro-ministro, se ganharmos as eleições, com a agilidade inovadora daquilo que o PSOE pôs em prática.

Um pequeno detalhe: o que agora foi feito em Espanha pela primeira vez, é praticado em Portugal pelo PS desde o tempo de Guterres, sendo por isso algo bem diferente das primárias abertas agora em curso entre nós; e que os nossos camaradas espanhóis ainda não praticam. Coisas , portanto, bem diferentes.

Por que razão, mesmo os jornalistas de topo , tão implacáveis na crítica à “tralha” dos partidos, não cometem a modesta proeza de não falarem daquilo que ignoram.?


MST, realmente, perdeu uma excelente oportunidade para ter ficado calado em vez de falar daquilo que ignora.

sábado, 12 de julho de 2014

As raposas do nosso descontentamento


A deriva neoliberal tem como uma das componentes, como uma das suas expressões paradigmáticas, o predomínio do capital financeiro, a proeminência estrutural da banca.

Hoje, torna-se cada vez mais claro que a chamada crise das dívidas soberanas, que conduziu à troikização de Portugal, da Irlanda e da Grécia, pôs a Espanha e Chipre sob  tutela e a Itália sob ameaça, desviou as atenções da culpa da banca no desencadear da crise em 2008, tendo  protegido as bancas francesa e alemã duma exposição excessiva  às dívidas desses países.

Também se torna claro que a banca internacional tem conseguido evitar um acréscimo efectivo de regulação, susceptível de prevenir e evitar a eclosão de novas crises originadas em operações fraudulentas ou especulativas.

Em Portugal, a somar-se a casos anteriores bem conhecidos e de graves consequências para a economia nacional, eclodiu agora o caso Espírito Santo.

Não menosprezo a necessidade de respostas rápidas que travem qualquer evolução excessivamente dramática para o país. Mas parece-me no mínimo ingénuo ou imprudente circunscrever o problema a essa dimensão imediatista. Se o chefe dos chefes da banca portuguesa viu a sua credibilidade derreter-se como manteiga, tudo o que não seja um salto qualitativo no controle da actividade bancária, deixando claro que o Estado não hesitará em assumir o controle efectivo e definitivo dos bancos prevaricadores, se for caso disso, não passará de uma carícia suave ao problema que enfrentamos.

A despeito de muitas promessas e avisos as raposas banqueiras têm vindo a devastar a capoeira da nossa economia. Vamos confiar nas promessas de algumas  raposas recicladas, continuando a deixá-las à solta entre nós, para que nos vão delapidando patrimónios e confiscando direitos ?


terça-feira, 8 de julho de 2014

Atenção: quinta-feira, dia 10 de julho, em COIMBRA


Depois de amanhã , quinta-feira, um romance da autoria de Conceição Carrilho é apresentado em Coimbra, por Fernanda Campos. 


sábado, 5 de julho de 2014

Duas questões simples muito importantes



1. As pressões feitas sobre o PS para que se entenda com a direita, impropriamente designadas como apelos a um consenso nacional, visam apenas enfraquecê-lo e desproteger politicamente ainda mais as vítimas da deriva neoliberal. Visam construir artificialmente uma legitimação  dessa deriva de que tão desesperadamente carece.

Viram algum desempregado, algum sindicalista, algum pobre, algum trabalhador, apelar ao PS para que se entendesse com a direita? Não me lembro de nenhum, mas se vierem a aparecer não serão muitos.

Recordam-se de algum banqueiro ou de algum bonzo da economia defensor do neoliberalismo que não tenha apelado para que o PS se entenda com a direita? Não me lembro de nenhum, mas se aparecer algum ouçam-no com atenção.

Ora, se o PS for vencido por ser o partido dos desempregados, dos sindicalistas, dos pobres, dos trabalhadores, orgulho-me de ser dentro dele um dos perdedores, certo de que quem perde em defesa dos seus, hoje, tem todas as condições para ganhar amanhã.

Mas se o PS fosse vencido por ser o partido dos banqueiros, sentir-me-ia humilhado dentro dele e recearia com realismo que quem perde hoje, por se deixar instrumentalizar por aqueles que o combatem, dificilmente terá amanhã.


2. Esgrimem-se ideias e argumentos, dentro do PS e à sua volta, sobre a questão das coligações de governo e da política de alianças. Os dois pré-candidatos, hoje em liça, vão dando sinais, mais ou menos evidentes, da posição que querem tomar sobre esse aspecto. Os socialistas em geral agitam-se e exprimem opiniões diversificadas.

Comentadores subtis vão sugerindo que a posição inteligente é a da ambiguidade, de modo a que em torno de cada candidato se possam aglutinar quer os que preferem uma coligação à esquerda, quer os que preferem uma coligação à direita, quer os que não querem ouvir falar disso, conformando-se com o destino.

Ora, o que realmente acontece é que a simetria de posições, que acima se enuncia, é  mais aparente do que real. De facto, se pensarmos bem, realmente, no essencial há apenas duas posições: ou se assume o compromisso claro de que se não faz uma coligação com qualquer dos partidos do governo ou não se assume esse compromisso.

Se for assumido esse compromisso, ficam à disposição do PS todas as variantes dessa hipótese, passando  ou não por outros tipos de coligação, incluindo ou não acordos de incidência parlamentar. Se for assumida a hipótese de uma coligação com a direita as coisas serão igualmente claras. Mas, se não for assumida uma posição clara nesse domínio, isso só quererá dizer que as lideranças, ao  não quererem assumir uma posição clara,  têm desde já em mente como possível uma coligação com a direita, mas não o querem confessar com receio de perderem o apoio dos muitos socialistas que nem querem ouvir falar numa aliança com a direita.

Penso que seria trágico o PS vir a diluir-se num governo com a direita, pelo que penso que será muito importante que cada um de nós saiba qual dos candidatos  garante desde já que não enveredará por esse caminho, se e quando vier a formar e liderar um futuro governo. 

Seria excelente que fossem os dois , seria péssimo que não fosse nenhum, será muito relevante se só um deles o fizer.


Na verdade, se um governo do PS integrasse  ministros pertencentes aos partidos do atual governo seria como se estivesse a acolher no seu seio um ou vários "cavalos de Tróia". 

sexta-feira, 4 de julho de 2014

Ainda o PS e as coligações


Voltemos à questão das coligações como importante tema de debate, no quadro da atual campanha eleitoral em que o PS está envolvido.

Há duas maneiras de os militantes e simpatizantes entrarem nesta campanha. Escolherem um dos candidatos, apostando definitivamente nele, aconteça o que acontecer e diga ele o que disser. Ou subordinarem a sua preferência, seja qual for a sua intensidade, a um confronto constante entre aquilo que cada um de nós pense e aquilo que os candidatos forem revelando como eixos principais das suas opções. Esta segunda via parece-me mais saudável e mais fecunda. Obrigará cada candidato a ter em conta as opiniões dos militantes, não lhe permitindo que se limite a tentar obter o seu apoio sem realmente os ouvir. Mas pressionará cada um de nós no sentido de exteriorizarmos as nossas opiniões, em especial quanto aos assuntos mais relevantes.

Vem isto a propósito de um texto que foi ontem publicado no jornal I sobre as posições de António Costa quanto a coligações, da autoria da jornalista Ana Sá Lopes. Em conjugação com este texto, parece-me apropriado trazer à colação um excerto  de Vital Moreira publicado no seu blog Causa Nossa, em 1 de Julho passado: Perante a extensão e heterogeneidade dos apoios que vem somando a cada dia que passa, António Costa tem de cuidar em não se deixar condicionar nem identificar com nenhum deles, devendo recusar-se a aparecer como expressão de uma tendência ou de uma facção contra outra, desde logo pela transversalidade daqueles apoios, dentro e fora do PS.
Na geografia da disputa para a liderança do Partido, ele não deve deixar posicionar-se nem à esquerda nem à direita da actual direcção, mas sim acima dela. Perante os diversos "ismos" com que se costumam identificar as correntes e "sensibilidades" dentro do PS (soaristas, guterristas, ferristas, socratistas, etc.), ele deve protagonizar uma nova síntese mobilizadora, um novo mainstream, ou seja, o "costismo". “

Vital Moreira indica com clareza a via que preconiza para o PS e seria bom que Costa tivesse a mesma clareza, mesmo que no seu caso,  num acto de virtuosa modéstia, confessando embora a sua legítima aspiração em ficar “acima” da atual direcção, admitisse contudo o risco de vir a ficar “abaixo” dela.

Por mim, que defendo a necessidade de uma viragem à esquerda do PS, que acho suicida qualquer coligação de governo com qualquer dos partidos do atual governo e que não votarei no António Costa, não corro o risco de me vir a sentir desiludido pelo facto de, no caso de ele vencer, poder  vir a coligar-se com a direita. Discordarei, certamente, mas não me sentirei enganado. Aliás, é também por eu ter fundados receios, quanto a esse risco, que ele não tem o meu voto.

Mas há muitos camaradas que optaram por Costa na convicção arreigada de que ele representaria uma viragem à esquerda do PS , ou pelo menos a garantia de que não haveria coligações com a direita. Esses camaradas devem reflectir sobre os textos que aqui transcrevo. Devem reflectir e devem fazer ouvir as suas opiniões nesse e em todos os temas que achem relevantes. Por enquanto, pelo menos até às eleições de 28 de Setembro, nenhum dos dois candidatos pode encarar como descartável a opinião de cada um de nós.

Eis agora o artigo que, com referi,  é da autoria de Ana Sá Lopes, intitulado. Costa rejeita o pisca-pisca. Porquê?”; e tendo como subtítulo a seguinte frase:“Acreditar numa aliança à esquerda com Costa é cegueira ou propaganda”:

"António Costa decidiu não entrar na discussão daquilo a que chama a teoria do pisca-pisca – o PS sem maioria coliga-se à esquerda ou à direita? A pergunta deveria ser obrigatória no debate interno, já que uma das mais ferozes teses anti-Seguro é que este teria na agenda, depois da “abstenção violenta” ao primeiro Orçamento de Passos, uma coligação futura com o PSD. Para desespero de alguns que propagandearam Costa como o “candidato da esquerda”, o próprio optou por excluir a questão.
A eliminação do debate do pisca-pisca revela a aguda capacidade estratégica de Costa e protege-o de, se ganhar o partido, ter de aparecer a justificar uma aliança com o PSD. Não deixa de ser um aborrecimento: a proclamação desarma alguns dos seus mais próximos (e, vá lá, um bocadinho ingénuos) apoiantes. Depois de os ter levado aos píncaros com aquela frase agradável no arranque da campanha interna – “se pensarmos como a direita, acabamos a governar como a direita” – e de ter recolhido apoios de pessoas-mesmo-muito-à-esquerda convencidas de que o PS finalmente ia transmutar-se, Costa manda acalmar as hostes. É mais sério para António Costa não se comprometer naquilo que nunca poderá fazer: tirando o Livre (que não sabemos quanto vale em legislativas se efectivamente o PS se tornar uma força política mais forte), não há programa para coligações à esquerda. E quanto a currículo sobre coligações à esquerda na Câmara de Lisboa, é bom registar que Costa se coligou com o PS (Helena Roseta era uma militante socialista desavinda que entregou o cartão por motivos conhecidos) e com José Sá Fernandes, que nunca militou no Bloco de Esquerda. Os pergaminhos de coligações à esquerda do PS recuam ao século passado, quando Jorge Sampaio conseguiu aliar-se com o PCP na mesma Câmara de Lisboa. E uma câmara é uma câmara. Como é que se governa o país submetido ao tratado orçamental e ao “consenso europeu” com os partidos de esquerda? Infelizmente isso não existe no nosso mundo.

O que resta a Costa é a esperança no “outro PSD” que suceda a Passos e tenha alguma chama social-democrata mais acesa. Esse “outro PSD” chama-se Rui Rio, que uma vez por mês “não exclui” vir a ser líder na próxima vaga. É com ele – e com outros notáveis de direita que “estão contra este governo” – que Costa vai consensualizar no futuro. Acreditar noutra coisa é cegueira ou propaganda. As duas, infelizmente, costumam andar de mãos dadas." 

quinta-feira, 3 de julho de 2014

Apresentação de um Romance em Coimbra


O PS e as coligações


Numa reunião do PS, ontem ocorrida em Coimbra, houve um camarada que, demonstrando preferência por um dos candidatos à indicação como primeiro-ministro pelo PS, considerou a hipótese de uma aliança do PS com a direita como o caminho que preferia, ao considerá-lo o mais adequado numa estratégia de ocupação do centro político. Estratégia por que optava. Se não me equivoquei, houve pelo menos uma manifestação expressa de concordância num aparte informal proveniente de um outro camarada cuja preferência recai no outro candidato.

Este pequeno episódio ilustra bem a desfocagem que tem pairado sobre o debate em curso. Realmente, perturba-o irremediavelmente o facto de os dois blocos se enfrentarem com base em questões secundárias, embora relevantes, quando no seio de cada um deles se misturam camaradas com opções estratégicas contrapostas. De facto, têm vindo a público posições de apoiantes dos dois candidatos que no caso em apreço manifestaram posições diferentes. Nos dois casos, houve quem assumisse a preferência por coligações á direita e quem as excluísse, preferindo coligações à esquerda. Nos dois casos, alguém está equivocado.

Por mim, opto pela segunda posição, mas não é isso que está em causa. Não discuto aqui o mérito de cada um dos caminhos. O que está em causa, repito, é a esterilidade política de um debate que não se trave em torno de eixos estratégicos relevantes e claramente assumidos por cada uma das partes.

Admito que mesmo à questão das alianças se pudesse preferir uma outra linha de fractura mais estruturante, mas seguramente que essa questão é politicamente mais fecunda do que a difusa esgrima de argumentos emocionais e impressionistas que tem predominado.

Esta, bem com algumas outras questões de fundo, devia ser colocada no centro da campanha, exigindo-se a ambos os candidatos que revelassem com nitidez e sem ambiguidades a posição que partilham. Se ambos coincidirem, num ou em vários pontos, estaria reforçada essa opção, ganhasse quem ganhasse, o que era bom para todos; se os candidatos optassem por vias distintas cada militante ou simpatizante saberia sem ambiguidades o significado do seu voto nos aspectos em causa.

O PS precisa de abranger os protagonistas de ambas as posições, mas só pode seguir uma delas. Decidir qual, é algo que deve resultar de uma escolha democrática transparente. Não pode ser uma decisão  escondida em frase redondas  que dêem para tudo, ficando as lideranças com as mãos livres para optarem por um caminho que os militantes e simpatizantes poderiam não ter preferido.

Por mim, que excluo qualquer coligação com qualquer dos partidos que estão no atual governo, prefiro que o partido faça uma escolha clara, seguindo um processo democrático honesto, mesmo optando pelo caminho de que discordo, do que ficarmos todos mergulhados numa confusão de incertezas em que cada um vê, na posição dos dois protagonistas, um sinal de que vai seguir a via que prefere, sem contudo poder estar certo disso. Mas se a ambiguidade é ilegítima do ponto de vista dos militantes e dos simpatizantes do PS, pode vir a ser fatal no plano eleitoral. De facto, a ambiguidade, nesta e noutras questões que se revelem como básicas, tanto pode afastar eleitores potenciais como mais tarde atingir a credibilidade do PS , por via da desilusão dos que se julgarem enganados.


Por isso, acho urgente e politicamente salubre que os candidatos digam com clareza como agirão no plano da política de alianças, especialmente quanto a coligações de governo, se o PS não tiver maioria absoluta.