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terça-feira, 1 de dezembro de 2009

Sobre as Honduras

O correspondente em Paris do diário argentino Página 12, Eduardo Febbro, publicou hoje nesse jornal um sugestivo texto, sobre o que está a passar-se nas Honduras, tendo como pano de fundo a política externa norte-americana. Eis o texto:



La forma de blanquear el regreso del golpismo

"Nadie puede dudar de que Estados Unidos sea un irreductible promotor de la democracia en el mundo. En los últimos ocho años la impuso con bombas y una ocupación en Irak, la forzó con más bombas y otra invasión en Afganistán y acaba de recomponerla con camisa de fuerza y a su medida en Honduras mediante el inédito y payasesco blanqueo de un golpe de Estado que dejó al país con tres presidentes simultáneos: el depuesto Manuel Zelaya, el de facto Roberto Micheletti y el electo Porfirio Lobo. El imperio ha cambiado de dirigentes, pero sigue guardando en su corazón la iconografía de los santos redentores de la democracia y el bien, cuyos principios devastaron las democracias latinoamericanas a lo largo del siglo XX: no importa quién venga después, ni cuántas personas mueran, ni cuánto se degrade la institucionalidad o la dignidad, el derecho y la constitución.
Barack Obama le ha ofrecido a América latina el peor perfil de las administraciones norteamericanas: el apoyo al golpismo, el respaldo a la violación de todos los derechos. “No vine a discutir del pasado, vine a pensar en el futuro”, dijo Obama en la Cumbre de las Américas de abril en Trinidad y Tobago. Hoy podemos constatar que esa alianza es un pacto con el futuro apoyado en la reiteración obsesiva del pasado. Washington no ha cambiado. Durante los juicios a los represores latinoamericanos, en las entrevistas concedidas por los ex generales, a la pregunta “¿por qué tanto horror?” la respuesta fue invariable: “Porque eran comunistas, porque eran terroristas”. En los argumentos de los halcones de Bush la misma frase se repitió a lo largo de años. ¿Cómo una democracia como la norteamericana podía secuestrar, trasladar en secreto, encarcelar y torturar a miles de individuos en el mundo? “Porque eran terroristas islámicos.” La guerra contra el terror siguió los mismos pasos que la guerra contra el socialismo, el comunismo y los movimientos insurgentes en América latina.
El reconocimiento del proceso electoral hondureño responde a la misma abyección. La amenaza de un brazo de contornos chavistas en América Central justificó la invención de un golpe de Estado de nuevo tipo y su posterior legitimización: el golpe horizontal. Violencia presente pero gradual, asfixia paulatina de los actores políticos, desgaste de las discusiones, tenaza en cámara lenta sobre los pulmones de la sociedad. La debilidad del sistema multilateral latinoamericano contrasta con las valientes posiciones tomadas en los años ‘80 por los países que, en plena confrontación entre Estados Unidos y la Unión Soviética, osaron levantarse para frenar un conflicto armado generalizado en América Central. En enero de 1983, cuando los países de América Central estaban estrangulados por sus conflictos armados internos y se encaminaban al abismo de la guerra externa, los cancilleres de Colombia, México, Panamá y Venezuela se reunieron en la isla de Contadora con la meta de proponer una iniciativa de paz al conflicto centroamericano. Así nació el grupo de Contadora. Dos años más tarde, con la legitimidad de las urnas, Argentina, Uruguay, Brasil y Perú se unieron a Contadora para conformar el Grupo de Apoyo. Esos ocho países no sólo consiguieron evitar una guerra sino que pusieron en marcha uno de los procesos de pacificación regional más ambiciosos y complejos que hay en la historia, mientras Washington y Moscú dirimían sus diferendos y sus conquistas con la sangre derramada por inocentes de la periferia, entre ellas América Central. El actual presidente de Costa Rica, Oscar Arias, es un heredero del grupo de Contadora. Los acuerdos de Esquipulas I y Esquipulas II –por los cuales Arias recibió el Nobel de la Paz en 1987– no habrían nunca existido sin la fuerza concentrada de Contadora. Veinticinco años después no se puede sino constatar la ausencia de un multilateralismo eficaz y, más triste aún, la paradoja hiriente de ver a quienes fueron actores destacados de Contadora, a imagen y semejanza de Perú, Colombia, Panamá, Costa Rica y El Salvador, convertidos en obedientes reconocedores de las elecciones hondureñas.
Alan García era presidente de Perú cuando, con acentos de una combatividad juvenil, su país se sumó al grupo de Contadora. Oscar Arias fue el portador del montaje que salió del corazón de Contadora para pacificar América Central. El actual presidente de El Salvador, Mauricio Funes, pertenece al Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional, el FMLN, el partido que, en los años de Contadora, era una guerrilla proscrita. Washington, estos tres actores y Colombia fueron ahora los primeros en darles un sello de legitimidad a las urnas hondureñas. ¡Qué oprobio para los demócratas y los descendientes de las decenas y decenas de miles de víctimas que dejaron los conflictos armados en Centroamérica! Un pozo negro nos acecha, y no sólo porque Washington no ha cambiado. Los adversarios de Wa-shington también son prisioneros de lógicas del pasado. Cuando Hugo Chávez trata de “gladiador del antiimperialismo” al presidente iraní Mahmud Ahmadinejad, o cuando elogia en público a un dictador con las manos y la sombra llenas de sangre como el presidente de Zimbabwe, Robert Mugabe, incurre en la misma tentación. Ahmadinejad fue reelecto con un fraude tan masivo como la improbable tasa de participación de las elecciones hondureñas. Robert Mugabe, el héroe de la independencia de Zimbabwe, transformó su mandato liberador en una vertiginosa autocracia que dejó decenas de miles de muertos. Las mismas conductas prevalecen en uno y otro lado de la frontera. No todos los enemigos del imperio son amigos nuestros, ni todos los adversarios de mis enemigos son aliados en el juego tramposo de una democracia renovada al compás de botas y fusiles."

segunda-feira, 30 de novembro de 2009

Honduras: a farsa e os fingidores

Zelaya denunció fraude !--- é o título de um artigo publicado hoje, no jornal argentino Página 12, do qual já tenho transcrito outros textos. Ei-lo:

"El presidente derrocado el pasado 28 de junio denunció que hubo fraude en las elecciones en su país y cuestionó lo que consideró un cambio de posición de Estados Unidos al respaldar al régimen de facto. "Ellos quieren ponernos elecciones tipo Afganistán, tipo Irak. Eso es lo que está sucediendo en Honduras", afirmó Zelaya, quien negó que piense pedir asilo político en Nicaragua.
"Es falso que el 60 por ciento ha participado" en las elecciones -que según el Tribunal Electoral fueron ganadas por el derechista Porfirio Lobo-, dijo Zelaya a la CNN.
"Estas elecciones no fueron observadas, no vinieron técnicos de OEA, de la ONU, ni de la Fundación Carter. Los datos de ellos no son confiables, indicó.
Zelaya dijo que "millones de ciudadanos no pudieron participar" en las elecciones "porque hay un régimen represivo" en Honduras tras el golpe del 28 de junio pasado.
"Tenemos datos aldea por aldea, comunidad por comunidad, municipio por municipio. Ellos quieren ponernos elecciones tipo Afganistán, tipo Irak. Eso es lo que está sucediendo en Honduras", sostuvo.
Zelaya dijo que "es la primera vez que un golpe de estado en América latina convoca a elecciones sin un acuerdo nacional. Esto lo está imponiendo Estados Unidos en forma arbitraria. (Este es) un país militarizado cuyas elecciones no serán reconocidas por muchos países del mundo", apuntó.
"No queremos el regreso de los militares a la vida cívica de Centroamérica. Esto es una apariencia, tratando de blanquear un golpe de Estado", indicó.
Zelaya dijo que lo que ha sucedido en Honduras constituye "un precedente funesto para la democracia de América latina" y volvió a pedir que un tribunal internacional lo juzgue. "Esto traería paz y tranquilidad a los hondureños".
La oposición al gobierno de facto nucleada en el Frente Nacional de Resistencia, celebró "con plena satisfacción" lo que definió como "fracaso de la farsa electoral".
"Con plena satisfacción anunciamos al pueblo hondureño y a la comunidad internacional que la farsa electoral montada por la dictadura ha sido contundentemente derrotada debido a la raquítica afluencia de votantes a las urnas", dijo la Resistencia.
"El monitoreo que nuestra organización hizo a nivel nacional, nos arroja que el nivel de abstencionismo es como mínimo del 65 al 70 por ciento, el más alto en la historia nacional, lo que implica que apenas votó un máximo del 30 al 35 por ciento del electorado", indicó el comunicado.
Incluso denunció que el gobierno de facto recurrió a "maniobras fraudulentas como el ingreso de salvadoreños, afines del partido Arena, traídos para votar a nuestro país".
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Na cimeira ibero-americana que está a decorrer em Lisboa, as Honduras ameaçam ser um tema fracturante. Mas nada será pior do que ver uma cimeira de países democráticos engolir as palhaçadas perpetradas por uma gorilada golpista. Lula foi exemplar na clareza do repúdio. O representante espanhol foi patético, não se ficando a saber se pretende fingir de idiota ou se tem a esperança de que os seus interlocutores o sejam. E perguntamo-nos se, no plano internacional, os socialisats espanhóis têm uma política própria, solidária com a da esquerda latino-americana, ou se são afinal pouco mais do que respeitáveis seguidores da agenda externa dos seus inimigos internos do Partido Popular; e aplicados alunos da administração norte-americana.
Faço votos para que não me sejam dados motivos para ter que estender estas considerações ao PS português, embora não ignore a particular posição em que o governo português está, no que diz respeito a uma cimeira de que é anfitrião.
O comportamento de Obama, nesta comédia política, representada pela direita hondurenha, acolitada pelos resquícios do bushismo norte-americano e pela manhosa direita europeia, tem sido triste. E pode até ser um primeiro passo rumo a uma irresistível queda no buraco negro da irrelevância histórica.
De qualquer modo, se esta cimeira não quiser caminhar para o auto-apoucamento, não pode deixar de exprimir uma autonomia clara, em face das tergiversações norte-americanas, a propósito do golpe nas Honduras. Aliás, provavelmente, será até essa a melhor maneira de auxiliar Obama.

domingo, 29 de novembro de 2009

As Honduras também somos nós !


Em Junho passado, ocorreu um golpe de estado nas Honduras, que depôs um presidente eleito. A comunidade internacional condenou-o unanimemente. Os golpistas engendraram um poder de facto que não foi reconhecido. Hoje, realizam-se eleições presidenciais sem que o Presidente legítimo tenha saído da Embaixada do Brasil, em Tegucicalpa, para reocupar o seu lugar de Presidente da República, apesar de uma negociação esquisita, abençoada pelos USA, ter parecido apontar para o contrário. Os USA , apoiados por um pequeno grupo de países latino-americanos, consideram as eleições, em si próprias, uma solução. A maior parte dos países latino-americanos, com o Brasil à cabeça, não aceita os seus resultados sem prévio restabelecimento da normalidade democrática.
Não menosprezo a importância que tem para o povo hondurenho a resistência aos golpistas, mas quero salientar que este problema se projecta muito para além dele. De facto, o modo como for resolvido vai mostrar até que ponto é real a novidade Obama na política dos USA para a América Latina. Vai revelar até que ponto é autêntico o repúdio internacional de qualquer golpe de estado que derrube um regime democrático.

A União Europeia parecece hesitar, mas tem-se revelado menos complacente para com os golpistas do que a administração americana. Numa preocupante revelação da sua natureza mais funda, o Partido Popular Europeu enviou, no entanto, três deputados europeus, para observarem o decorrer das eleições, a convite dos golpistas. E não esqueçamos: oPPE é o partido dominante na União Europeia.

Portugal como anfitrião da Cimeira Ibero-Americana, que começa em Lisboa amanhã, viu-se colocado no centro do furacão. O governo português vai estar no centro deste drama internacional numa conjuntura crucial. Já deslizam no espaço mediático informações que apontam para uma solução ambígua que recairia sobre a responsabilidade principal do governo português.


Espero bem que o governo do PS não esqueça que muito mais importante, do que qualquer diplomacia de transigência, que procure evitar embaraços conjunturais, é o imperativo ético-político de um repúdio frontal e intransigente de qualquer golpe de estado que derrube uma democracia.

Para ajudar a compreender o que está a passar-se nas Honduras , contextualizando o que acabo de escrever, vou trancrever um texto, publicado no jornal francês "Le Monde" de 28/11/2009, da autoria do seu enviado especial a Tegucicalpa, Jean-Michel Caroit, intitulado "Au Honduras, la tenue du scrutin présidentiel est déjà une victoire pour les putschistes" . Eis o texto:

Les putschistes voulaient y voir une solution à la crise que vit le Honduras depuis cinq mois. Les partisans du président déchu, Manuel Zelaya, dénonçaient, en revanche, et avant même sa tenue, le scrutin présidentiel du 29 novembre. Un scrutin placé sous le signe de la peur et ne servant, selon eux, qu'à légitimer le coup d'Etat du 28 juin. "Je crains des violences", confiait ainsi Martha Cabrera, une étudiante infirmière qui, à moins de deux jours du vote, avait bien l'intention de grossir les rangs des abstentionnistes.

Assis dans le Parque Central de la capitale, Julio César Lopez, 91 ans, était, lui aussi, déterminé à rester chez lui. "Les principaux candidats (le favori, Porfirio Lobo, et Elvin Santos, tous deux de droite) ont appuyé le coup d'Etat (contre Manuel Zelaya) et les putschistes utilisent la violence contre la population", expliquait-il.
Dans un petit parc jouxtant le Parlement, une centaine de partisans du président déchu scandait le dernier mot d'ordre de la "Résistance" : "Couvre-feu populaire le jour des élections." "Nous allons boycotter", lançait
Nelson Javiera, un vendeur ambulant.
Aucun des deux présidents se disputant le pouvoir n'était en fonction dans les jours précédant les élections. Le chef de l'Etat constitutionnel, Manuel Zelaya, était toujours enfermé à l'ambassade du Brésil, encerclé par un imposant dispositif militaire.
Quant au président de facto
Roberto Micheletti, il avait pris une semaine de congés "pour que les élections puissent se dérouler tranquillement". Du coup, l'armée semblait diriger le pays. Dans les rues, les soldats en tenue de combat étaient omniprésents. Environ 30 000 militaires, policiers et réservistes avaient été mobilisés.
Sur les écrans des chaînes de télévision appartenant à quelques familles putschistes, les hauts gradés, en treillis, se succédaient pour rassurer la population. "Les patrouilles sont là pour vous protéger", assurait le colonel
Saul Orlando Coca. "Un travail d'intelligence a été réalisé pour neutraliser les fauteurs de troubles", expliquait le commissaire Hector Iban Mejia.
"Nous avons observé un climat de peur et une augmentation du harcèlement contre les opposants au régime de facto et contre les médias favorables au président Zelaya, comme le Canal 36 de télévision", soulignait
Javier Zuñiga, d'Amnesty International. "Nous sommes particulièrement préoccupés par la récente acquisition par le régime de facto de 15 000 grenades lacrymogènes, utilisées de manière excessive et dangereuse au cours des derniers mois", ajoutait-il.
Avant même le résultat du vote, la tenue des élections sans retour de "Mel" Zelaya au palais présidentiel était une victoire pour Roberto Micheletti. Par son entêtement et ses manoeuvres dilatoires, il a eu raison de la condamnation, dans un premier temps unanime, de la communauté internationale. Redoutant de voir le Honduras entrer dans l'orbite du président vénézuélien
Hugo Chavez, l'armée et les patrons honduriens ont soutenu le putsch, malgré les sanctions internationales et la suspension des visas américains.
Le changement de position de Washington, acceptant le scrutin sans, préalablement, rétablir M. Zelaya dans ses fonctions, a conforté le régime de facto. Mais il a créé un malaise dans les relations entre les Etats-Unis et la plupart des pays latino-américains, dont le Brésil, l'Argentine et le Chili qui ont annoncé qu'ils ne reconnaîtraient pas le résultat du vote.
Sa validation dépendra de l'opinion des observateurs internationaux, a dit Washington par la voix du nouveau secrétaire d'Etat adjoint pour l'Amérique latine,
Arturo Valenzuela. Mais ni l'Union européenne, ni l'Organisation des Etats américains, ni le Centre Carter, experts en la matière, n'avaient envoyé de mission. La plupart des quelque 300 observateurs internationaux, parmi lesquels un contingent d'exilés anti-castristes, avaient été invités par le gouvernement de fait." [Jean-Michel Caroit]

quinta-feira, 20 de agosto de 2009

A verdade silenciada sobre as Honduras


Através do diário espanhol “Público” foi hoje difundido o texto que abaixo transcrevo, com a devida vénia. O seu autor é Vicenç Navarro, Catedrático de Políticas Públicas da Universidade Pompeu Fabra (Espanha) e Professor de Policy Studies na Universidade John Hopkins (USA).Eis o texto:

La verdad silenciada de Honduras
Vicenç Navarro

La interpretación más generalizada del porqué hubo un golpe militar en Honduras (reproducida en los cinco rotativos de mayor distribución en España) es que este ocurrió para parar el intento del presidente Zelaya de “perpetuarse en el poder”. El diario más activo en la promoción de esta explicación del golpe militar ha sido La Vanguardia cuyo corresponsal en América Latina, Joaquim Ibarz, entrevistó nada menos que al general que realizó el golpe, Romeo Vásquez, dándole la oportunidad de que lo justificara, indicando que la intervención militar era plenamente constitucional, necesaria para impedir que Zelaya se perpetuara en el poder. Ibarz entrevistó también al cardenal Óscar Rodríguez Madariaga, arzobispo de Tegucigalpa, que justificó también el golpe refiriéndose a la necesidad de recuperar la legalidad, interrumpida por el presidente Zelaya. Es interesante subrayar que hace 70 años, en España, La Vanguardia –entonces llamada La Vanguardia Española (propiedad de la familia Godó, que apoyó el golpe militar de 1936)– justificó el golpe del general Franco contra el Frente Popular, con argumentos semejantes a los utilizados ahora por los golpistas en Honduras. Según La Vanguardia Española (18-07-40), el Gobierno del Frente Popular, democráticamente elegido, había violado la Constitución, siendo necesario su derrocamiento por parte del alzamiento nacional para recuperar la legalidad.
El sesgo conservador de la cobertura mediática de lo que ocurre en Honduras explica que ninguno de aquellos cinco rotativos haya entrevistado a personalidades hondureñas conocidas por su oposición al golpe militar. De haberlo hecho, tal como lo han hecho varios medios en EEUU, los lectores de tales rotativos tendrían información de la que hoy carecen. Además de entrevistar al cardenal progolpista, Óscar Rodríguez Madariaga, La Vanguardia podría haber entrevistado, por ejemplo, al arzobispo hondureño de Copán, Luis Alfonso Santos Villena, quien en las entrevistas que dio al Catholic News Service (04-08-09) y a la cadena de televisión CNN (06-08-09) indicó que “algunos dicen que Manuel Zelaya amenazó a la democracia al proponer cambiar la Constitución. Pero los pobres de Honduras saben que Zelaya subió el salario mínimo. Esto es lo que conocen. De lo que ellos son conscientes es de que defendió a los pobres. Esta es la razón por la que ahora están en la calle, bloqueando carreteras y pidiendo la vuelta de Zelaya”.
El presidente Zelaya, entre otras muchas medidas populares, dobló el salario mínimo, medida que enojó a la patronal hondureña; proveyó comidas gratuitas en las escuelas (el 72% de los niños hondureños en zonas rurales tienen problemas de malnutrición) y vetó la propuesta de la Asamblea Nacional de prohibir la utilización de la píldora postcoital. Estas políticas cambiaron la actitud de las clases populares hacia el Gobierno Zelaya. Tal como señaló el dirigente campesino Rafael Alegría, “Zelaya dio esperanza al pueblo”. Los sindicatos y campesinos, así como la población indígena, fueron apoyando a Zelaya que, al proceder del establishment hondureño, había tenido a tales sectores en contra. Pero en la medida que estas fuerzas populares fueron apoyando a Zelaya, la oligarquía fue movilizándose para parar tal proceso. Tal como indicó el arzobispo Luis Alfonso Santos: “Es un error asumir (como hacen los medios) que Honduras tuviera una democracia y que la Asamblea Nacional representara a la mayoría de la población hondureña. En realidad, nunca hubo democracia en Honduras. Lo que tenemos es un sistema electoral donde a la población se le ofrece la oportunidad de escoger entre candidatos que han sido elegidos por la élite política. La población no está representada ni por la Asamblea ni por la Corte Suprema, escogidas por los ricos del país. Somos el país más corrupto de Centroamérica. No podemos decir que tengamos una democracia en la que la población participe en las decisiones”.
En realidad, incluso el Departamento de Estado de EEUU en su informe sobre los “Derechos Humanos en Honduras en 2008” había indicado que “aunque la Constitución (hondureña) habla de un sistema jurídico independiente, tal sistema está muy poco financiado con muy escasos recursos, sujeto a una corruptela clientelar y a múltiples influencia políticas. La Corte Suprema nombrada por los dos grandes partidos carece de autonomía y está claramente influenciada políticamente, dentro de una cultura de corrupción”. Fue esta Corte Suprema la que ordenó la detención del presidente siguiendo las órdenes de los dos partidos políticos que dominaban la Asamblea Nacional.El nuevo presidente, Roberto Micheletti, fue una voz poderosa durante la dictadura militar y el Gobierno autoritario que le siguió. Según The New York Times (08-08-09), su jefe de campaña en las últimas elecciones, Billy Joya, fue dirigente de la Policía política en los años ochenta, responsable de las torturas y desapariciones que caracterizaron aquel periodo. Hoy es asesor del nuevo Gobierno golpista en temas de seguridad. Como señaló el arzobispo Luis Alfonso, “las personas detrás del golpe no eran demócratas. Ellos conspiraron antes para preparar el golpe y luego encontraron los argumentos para justificarlo. A ellos no les importa que niños mueran de hambre o que personas mueran en los hospitales por falta de medicinas” (entrevista del 29 de julio en la radio jesuita Progreso). El nuevo Gobierno ha iniciado una brutal represión que no ha podido parar las continuas movilizaciones populares y huelgas en contra del golpe.
En EEUU, el máximo defensor del Gobierno golpista es el abogado Lanny Davis, que representa a la Cámara de Comercio de Honduras y que fue, en su día, el representante legal de la dictadura paquistaní del general Musharraf. Hoy asesora, también, al mundo empresarial estadounidense en su intento de hacer fracasar la propuesta de ley que facilitaría la sindicalización de los trabajadores en EEUU. Fue también asesor del presidente Clinton y de la candidata Hillary Clinton, que hoy es la persona del Gobierno de Obama más tolerante con el Gobierno golpista. Todos estos datos son desconocidos por los lectores de aquellos cinco rotativos.
Vicenç Navarro es Catedrático de Políticas Públicas de la Universidad Pompeu Fabra y Profesor de Policy Studies en The Johns Hopkins University