domingo, 28 de agosto de 2016

BRASIL - um juiz põe a nu o golpe.


Mais uma vez recorro ao jornal espanhol Público para dar a conhecer um texto sobre o processo golpista de que está a ser  vítima a Presidente Dilma. Desta vez, é  uma entrevista com um juiz brasileiro. Transcrevo-o em espanhol, a língua em que foi publicado.
O jornal abre o texto com o destaque de uma frase do entrevistado : “Sim, estamos perante um golpe de Estado”. E prossegue: “Así de tajante se muestra en esta entrevista el magistrado André Augusto Bezerra, presidente de la Asociación de Jueces para la Democracia, en relación al juicio político al que se enfrenta Dilma Rousseff. La "falta de un crimen de responsabilidad" y los "indicios de desvío de finalidad" del 'impeachment' son sus principales argumentos.


SAO PAULO.- El presidente de la Asociación de Jueces para la Democracia de Brasil, André Augusto Bezerra, explica a Público cómo la presidenta Dilma Rousseff se enfrenta a un juicio político “no por un crimen de responsabilidad” y sí por la pérdida de apoyo parlamentario, un motivo insuficiente para derribar a un mandatario en un sistema presidencialista.

¿Se puede decir que el 'impeachment' al que se enfrenta Dilma Rousseff es un golpe de Estado?
Si entendemos que un golpe de Estado supone una toma del poder ilegítima, fomentada por agentes del Estado y en torno a un proyecto político-económico, sí que podemos decir que estamos ante un golpe. No hay ningún crimen de responsabilidad que se le pueda atribuir a la presidenta Dilma, lo que hay es un pretexto jurídico para derribarla, que ha sido planeado por grupos de la oposición desde que ganó las elecciones de 2014. Por lo tanto la toma de poder capitaneada por el vicepresidente de la República y la oposición, con apoyo del Parlamento es ilegítima y organizada por agentes del Estado. Con Dilma fuera del Gobierno se pretenden aplicar una serie de reformas neoliberales, anti sociales, que difícilmente habrían salido adelante con un presidente elegido por el voto popular. Por lo tanto alrededor del golpe hay un proyecto político y económico.


Algunos juristas se niegan a hablar de golpe porque dicen que con crimen de responsabilidad el 'impeachment' sería un instrumento jurídico contemplado en la Constitución.
El impeachment está previsto en la Constitución, como también lo están otras medidas excepcionales como el estado de sitio. El que esté contemplado no quiere decir que sea apto para hacer efectiva la aplicación de la medida. La Constitución exige que haya un crimen de responsabilidad para hacer el impeachment y no hay nada definido en la ley como crimen que se le pueda atribuir a la presidenta. Las "pedaladas fiscales" (uso de fondos de bancos públicos para cubrir programas de responsabilidad del Gobierno) no son un crimen, incluso son una práctica frecuente en los gobiernos de diversos estados del país, y ninguno de ellos ha sufrido ni una sola sanción por ello.

¿Salir de la presidencia del Gobierno por las 'pedaladas fiscales' sería un castigo desproporcional?
Sin ninguna duda. Se están confundiendo actos reprobables o actos ilegales con actos criminales. Pero el pretexto de la "pedalada fiscal" demuestra mucho más. Lo que dice es que hoy en día la cuestión presupuestaria aparece como la principal preocupación de los Estados. Los derechos humanos y la participación popular en la gestión pública se encuentran en un segundo plano. Éste no es un problema exclusivamente brasileño, sino de la mayoría de las democracias representativas y que está generando una gran desconfianza en el sistema, como lo vemos hoy en países de todo el mundo.

El abogado de Rousseff, José Eduardo Cardozo, dijo que este 'impeachment' sería un acto de “venganza”. ¿Qué opinión le merece esta afirmación?
No sé si es un acto de venganza, no sé si la política brasileña trabaja con este concepto. Lo único que está muy claro es que se trata de una toma del poder desprovista de amparo jurídico.

¿Cuánto pesa lo político en relación a la formalidad jurídica del proceso?
En el derecho brasileño el impeachment es un juicio mixto: político y jurídico. Debe seguir los requisitos jurídicos que piden que haya una existencia concreta de crimen de responsabilidad y el procedimiento debe seguir los respectivos procesos legales. A su vez el juicio se produce en el Senado, que sería la parte política. De este modo el peso político debería equilibrarse con el peso jurídico. Pero en el caso de la presidenta Dilma Rousseff esto no ocurre. Lo que vemos es que prevalece de manera desproporcional el aspecto político. Al final de cuentas están haciendo de la pérdida de apoyo parlamentario, algo que es un hecho habitual en los sistemas presidencialistas y que debería resolverse a través del diálogo entre poderes, el principal motivo de pérdida del mandato de una presidenta elegida democráticamente por el pueblo.

¿Se están cumpliendo adecuadamente los ritos del proceso?
No. No hay un crimen imputado a la presidenta de la República, por lo tanto no se están cumpliendo adecuadamente.

Las conversaciones telefónicas que salieron a la luz en mayo entre el expresidente de Transpetro, Sergio Machado, y el exministro de Temer, Romero Jucá, decían que el Tribunal Supremo “ya estaba al tanto de todo” y que estaría “de acuerdo con el 'impeachment'”. ¿El Tribunal Supremo en Brasil es independiente?
En teoría el Tribunal Supremo Federal es independiente. Hasta ahora la nominación de sus respectivos miembros la realiza el Ejecutivo y es aprobada por el Senado. Los criterios de elección de sus jueces no suele ser claro; en realidad no hay mucha transparencia en ese proceso. Creo que la sociedad civil debería tener una participación más activa en la selección de sus miembros.

En estas mismas conversaciones se hablaba como si se tratara de un complot para acabar con Dilma y evitar las investigaciones de Lava Jato. Jucá decía que había que “sacar a Dilma para evitar la sangría de las investigaciones”. ¿Estas declaraciones no serían un argumento para frenar el proceso contra la presidenta que aparece como algo orquestado?
Sí, deberían ser un freno. Hay indicios de que hay un desvío de finalidad en el proceso. En otras palabras, se utilizaría esta medida contemplada en la Constituución, pero no con los fines previstos en la Constitución. Cuáles serían esos fines, todavía no está claro, la Historia lo esclarecerá. Por ahora lo único seguro es que todo lo que está sucediendo viene de la mera falta de apoyo parlamentario, lo que en un régimen presidencialista no permite la salida de un jefe del ejecutivo.

¿Qué legitimidad tienen los senadores que van a juzgar a la presidenta cuando un 40% de ellos está acusado de escándalos de corrupción?
El hecho de que senadores acusados de corrupción sean los que juzguen a una presidenta que no está formalmente acusada de corrupción, mancha todavía más la legitimidad del proceso. Hay que recordar que la denuncia del impeachment la hizo el presidente de la Cámara de los Diputados, Eduardo Cunha, quien está apartado de sus funciones por serias denuncias de corrupción que pesan contra su persona.

¿Qué tipo de precedentes puede sentar este 'impeachment' para el país? ¿A partir de ahora será más fácil sacar a un presidente del poder?
El precedente de que la mera pérdida de apoyo parlamentario pueda derribar presidentes democráticamente elegidos. En Brasil ya no hay ninguna seguridad jurídica para salvaguardar el voto popular, éste será siempre rehén de la conveniencia parlamentaria.


sexta-feira, 26 de agosto de 2016

Brasil - uma farsa sem recuo ?



Na sua seção A contracorriente, o diario español Público, publicou um esclarecedor texto do intelectual e politólogo brasileiro Emir Sader, com o sugestivo título de Brasil ya no será igual”.
Quando no Brasil decorre o acto final de uma farsa dramática, no dia em que a policía federal resolveu arremeter contra Lula, é importante ir ao fundo do que está em causa.
Este texto, transcrito na língua em que foi publicado, é uma boa ajuda:

“Cualquiera que a el desenlace inmediato de la más profunda y prolongada crisis que el país ha vivido, Brasil no saldrá de ella igual, nunca más será el mismo país. Será mejor o peor, pero no igual. Esta crisis ha devastado la credibilidad de todo el sistema político, liquidado con la legitimidad del Congreso y propagando la falta de confianza en el Poder Judicial. Hizo que el pueblo supiera que no basta votar y ganar cuatro elecciones para que el mandato presidencial se respete. En resumen, lo que se creía que era una república se terminó. Lo que se decía que era un sistema político democrático ya no sobrevivirá. O Brasil se constituye en una democracia sólida ─para lo que el Congreso actual, este Poder Judicial, este monopolio de los medios de comunicación no pueden seguir funcionando cono hasta ahora─ o el país dejará de vivir realmente en democracia.
La derecha brasileña muestra su rostro. Y lo hace sin eufemismos. Al principio alegaba que se trataba de un proyecto para “reunificar el país”, supuestamente dividido por los gobiernos el PT. Se valían de la pérdida de popularidad del gobierno Dilma, así como del Congreso más conservador y descalificado que este país ha tenido jamás. Pero también lo hicieron a través de los viejos medios de comunicación de una forma escandalosa y sin ningún tipo de honor. Su objetivo era destruir la democracia política que hemos tenido y promover un gobierno antidemocrático, antipopular y antinacional.
Muy rápidamente fue posible constatar que se trataba simplemente de lo que ya se denunciaba por toda la región: el proyecto de restauración del modelo fracasado en los años 90 con Fernando Collor de Mello y FHC, un gobierno golpista y minoritario, contra el pueblo, contra la democracia y contra el país.
¿Cómo se va a pronunciar el Supremo Tribunal Federal sobre cualquier tema si ha permanecido callado frente a este golpe, puesto en practica ante sus narices, presidido en el Senado por su presidente, que apoya todas las brutales ilegalidades que se practican? ¿Para qué sirve un Poder Judicial, un Tribunal Supremo, si no es para impedir que un crimen contra la democracia fuera perpetrado por el Congreso? ¿O es que hay es un silencio cómplice mezclado con un vergonzoso aumento del 41% de sus salarios concedido públicamente ─con fotos en los periódicos─ por Eduardo Cunha, el político más corrupto del país. Un político cuya impunidad sólo se entiende por la complicidad de los que debieran castigarle junto a tantos otros miembros del Gobierno, incluido el presidente interino. Ya no habrá democracia en Brasil sin un Poder Judicial elegido y controlado por la ciudadanía, con mandatos limitados y poderes circunscritos.
No habrá democracia en Brasil sin un Congreso efectivamente elegido sin financiación privada, sin que represente a los lobbies elegidos por el poder del dinero. Un Congreso democrático tiene que estar basado en el voto condicionado, por el cual los electores controlen a aquello a quienes han votado y que se han comprometido con un programa y con un partido determinado.
En una democracia todos tienen el derecho a que se escuche su voz, la opinión pública no puede ser fabricada por algunas familias que imponen su punto de vista al país como si pudieran hablar en nombre de toda la población. Menos aun cuando han perdido cuatro elecciones presidenciales consecutivas. Nadie debe perder el derecho a hablar, pero todos deben tener el derecho a expresarse, sino no se trata de una democracia, sino de la dictadura de una minoría oligárquica.
En una democracia, un impostor no podría haber asumido la presidencia, por interina que sea ésta, mediante un golpe e imponer el programa económico derrotado cuatro veces sucesivamente. Más aún si ese golpista formó parte de la lista ganadora dos veces,  con un programa radicalmente opuesto al vencedor. Si todo esto está ocurriendo es porque la democracia ha sido herida de muerte, la voluntad de la mayoría no se conoce.
Si el golpismo triunfa en el Senado brasileño será necesario hacer que pague duramente el precio del atentado que está perpetrando. Que sus proyectos fracasen, que la vida de sus componentes se vuelva insoportable, que su banda de ladrones sea víctima de la inderogabilidad. Que se ocupen y se resistan en todos los espacios del gobierno ilegítimo, antidemocrático, antipopular y antinacional.
Es parte indisoluble de la resistencia democrática impedir cualquier acción en contra de Lula, que representa los anhelos mayoritarios del pueblo brasileño según las mismas encuestas que los golpistas han utilizado para buscar legitimidad popular. Esta será la señal para saber si sobreviven espacios democráticos o no. Si lograsen blindar de tal forma su gobierno y lograran constitucionalizar el neoliberalismo, habrán soterrado definitivamente cualquier señal de democracia en Brasil. En ese caso, ellos estarán abocados al mismo destino que sus antecesores: serán tumbados, derrotados, execrados y un nuevo tribunal de la verdad los juzgará y los condenará por crímenes contra la democracia. Serán derrotados por el país, por el pueblo, que construirá una democracia de verdad en Brasil”.


quinta-feira, 25 de agosto de 2016

Brasil - o significado de um golpe.


Começou hoje a fase final do golpe de Estado perpetrado no Brasil contra a Presidente  Dilma. É grande a probabilidade de vir a ser consumado. Um punhado de políticos conservadores, oportunistas e corruptos ocupa a ribalta no drama em curso. E não parecem dominar as consequências,  a médio e a longo prazo, do que estão a fazer, como se fossem politicamente tontos ou pura e simplesmente imprudentes. É, aliás, uma ironia histórica que no dia em que se encerra na Colômbia uma guerra civil de 50 anos, no Brasil se corra para um abismo político, cujas etapas subsequentes são imprevisíveis.

Vou hoje transcrever no meu blog mais um texto de Roberto Amaral sobre o processo que está a decorrer no Brasil. Recorro uma vez mais à página da CartaCapital , revista brasileira de excelente qualidade, honesta e esclarecedora.  Roberto Amaral  é um político brasileiro de inegável estatura intelectual e ética, que abandonou a Presidência do Partido Socialista Brasileiro, por não suportar a sua degradação  e o seu conluio com a direita mais rasteira e esponjosa. Merece ser lido com atenção. Procura a responder à pergunta "Por que destruir o símbolo Lula?", mostrando  o sentido de todo o processo :"A intenção é uma só: mandar aos trabalhadores o recado de que precisam conhecer o seu lugar e deixar de almejar o poder."

Por que destruir o símbolo Lula? - Roberto Amaral



                                           Lula em visita a acampamento do MST em julho: ele é o símbolo

Apesar de seu significado, de suas consequências e de sua brutalidade política, a tentativa de destruição eleitoral de Luiz Inácio Lula da Silva, em curso, não é a ameaça mais grave que paira sobre o futuro imediato das forças populares, mesmo porque a vida política não se reduz ao processo eleitoral e porque não existem, nesse âmbito, derrotas definitivas, nem absolutas. Basta ouvir a história.
O movimento reacionário que nos governa hoje pensando em um projeto de poder de muitos anos –à margem dos mecanismos da democracia representativa e da soberania popular – volta suas poderosas baterias (políticas, midiáticas, policiais, judiciais) apenas incidentalmente, ou taticamente, para a figura do ex-presidente e eventual candidato à Presidência, pois seu alvo verdadeiro, de vida e morte, é o símbolo Lula, com toda a sua profunda carga emocional.
Simbologia que não se reproduz senão a espaços largos de anos e em condições objetivas e subjetivas que raramente se repetem. 
O símbolo Lula é um produto social; como construção coletiva, não pertence a si mesmo. É instrumento do imaginário: é, hoje, a leitura que dele fazem seus contemporâneos. A imagem de Lula caminha para além dos limites de país, simbolizando para o mundo afirmação das possibilidades dos trabalhadores.
O processo social não conhece a autogênese. Lula, tanto quanto o partido que fundou, o Partido dos Trabalhadores (PT), são (independentemente um e outro de seus muitos erros) o fruto da acumulação das lutas sociais, são o resultado das tantas batalhas em defesa da democracia, dos conflitos sociais e de classe, são a condensação de mais de um século de conquistas sindicais reunindo, numa só herança, desde os anarquistas do início do século passado até o varguismo que a socialdemocracia de direita, da UDN de Carlos Lacerda ao tucanato de Fernando Henrique Cardoso, intenta destruir.
Ambos, Lula e o PT, são um só fruto dos avanços políticos mais consequentes do fim da ditadura militar, direitos consagrados pela Constituição de 1988 que ainda ambos, Lula e o PT, equivocadamente, se recusaram a assinar. 
O ‘risco Lula’ não se reduz ao seu notório potencial eleitoral a ameaçar os sonhos continuístas do assalto neoliberal, até porque outras alternativas haverão de ser construídas; o perigo, a ameaça, residem principalmente – e nisso está sua maior gravidade – no que o líder popular representa e simboliza para as grandes massas como exemplo de afirmação histórica da classe trabalhadora.
A destruição política de Lula, ainda que necessária para o projeto de regressão ao passado, é perseguida pelos algozes de hoje (muitos deles aliados de ontem) como instrumento de destruição da expectativa, prelibada, de os trabalhadores conquistarem o poder e o exercerem diretamente, isto é, sem a clássica e corriqueira delegação a um representante da classe dominante.
No caso concreto, duas imagens precisam ser derruídas: a do operário transformado em político vitorioso e a do Lula presidente, isto é, de um governante de raro sucesso. Esta é a tarefa urgente, mas não é tudo – pois o projeto da classe dominante é quebrar as veleidades auto-afirmativas da classe trabalhadora. Trocando em miúdos, os trabalhadores precisam conhecer o seu lugar. Este é o recado que nos mandam.
Certa feita, ainda presidente da República, Lula se auto-qualificou pela negativa, isto é, como ‘não de esquerda’. Ignorava ele que personagem histórico não ocupa, necessariamente, o papel que se escolhe, mas aquele que, consoante suas circunstâncias e as contingências históricas, lhe é dado desempenhar num determinado momento.
Assim, independentemente de sua vontade e da vontade de seus adversários de classe, Lula, hoje, não apenas atua no campo da esquerda como é, a um tempo, o mais importante líder desse segmento político e o mais importante líder popular em atuação. E é isto o que conta para a crônica de sua condenação.  
Muitas vezes, na política, e estamos em face de um caso concreto, o personagem histórico se aparta de sua trajetória pessoal, linear, e passa a viver uma nova vida no imaginário popular: ele é ou passa a ser o que simboliza perante as massas. Tiradentes é o ‘protomártir da Independência’, a princesa Isabel ficou nos manuais da história do Brasil como ‘a redentora’, Deodoro como ‘o proclamador da República’.
Getúlio Vargas superou o papel de chefe da revolução de 30 ou de ditador para ser recepcionado pela história como o pai da legislação trabalhista, o pai dos pobres e herói nacionalista. Assim foi chorado pelas massas órfãs, ensandecidas, desarvoradas com o choque de seu suicídio. Os símbolos são a argamassa da política.
Voltando: o que Lula representa hoje, além de uma razoável expectativa de poder? No plano simbólico ele nos diz, ditando lição subversiva, que o homem do povo pode chegar à presidência da República sem precisar atravessar a margem do rio onde só se banham os donos do poder; subvertendo a ‘ordem natural das coisas’, ele nos diz que o povo pode pretender escrever sua própria história.
Isto é intolerável em sociedade que, desde sua origem – da oligarquia rural aos rentistas do capitalismo moderno –, se organizou segundo a disjuntiva casa-grande e senzala, células incomunicantes, cujos personagens têm, 'por natural', papéis definidos e próprios que não se podem confundir: de um lado os mandantes, de outro, os mandados, de um lado os senhores de direitos, de outro os portadores de deveres e obrigações. De um lado o capital, de outro o trabalho, seu servidor. A díade imutável de nossa monótona história.
Pela primeira vez na República um trabalhador, operário de macacão e mãos sujas de graxa, se fez líder trabalhista e presidente. Não se trata mais de um quadro da classe dominante operando a mediação entre capital e trabalho, como Getúlio, como Jango conduzindo as massas e dialogando em seu nome com a classe dominante, como um dos seus. Com Lula as massas se expressam, pela vez primeira, sem a intermediação do populismo. E isso não é pouco.
Pela primeira vez os trabalhadores, majoritariamente, se identificam com um partido criado e liderado por um dos seus. Não são mais pingentes de partidos da estrutura clássica que generosamente abrem espaços para a manifestação dos quadros da classe média, que neles podem atuar defendendo os interesses dos dominados: nem é mais o PTB, nem são mais os Arraes ou os Brizolas que falam pelos trabalhadores.
Nem são mais os comunistas do capitão Prestes, ou os intelectuais de esquerda que traíram sua origem de classe para se aliar aos trabalhadores, às grandes massas dos excluídos, aos deserdados da terra, para lembrar Frantz Fanon.
E isso não é pouco.
Nesse mundo dividido entre desenvolvidos e subdesenvolvidos, entre centro e periferia, entre mandantes e mandados, não cabe aos de baixo levantar a cabeça, pensar em riqueza e desenvolvimento, senão tão-só assistir aos banquetes dos poderosos e sonhar que sempre lhes sobrarão migalhas. 
Nesse mundo conflagrado, no mundo da recessão, no reino do neoliberalismo, neste país conformado com a injustiça social e praticante das desigualdades, de renda e de toda ordem, a ascensão das massas, a revelação de sua capacidade organizativa e a construção de uma liderança própria constituem, aos olhos da casa-grande, péssimo e perigoso exemplo. Precedente que os donos do poder não querem ver repetido, e para evitá-lo tudo farão. Sem medir meios.
Assim se explica o empenho em que se aplica a oligarquia governante visando a destruir essa liderança que fugiu ao seu controle, no intento de impedir que outras, tão ousadas, lhes sigam as pegadas e o mau exemplo. É preciso, pois, desconstituir a boa memória de seu governo e destruir sua honra.
É preciso destruir o líder e ao mesmo tempo, desestimulando-a, vacinando-a contra ‘aventuras’ futuras, quebrar o ânimo da classe trabalhadora. Nesta tarefa todos estão empenhados, para dizer a essas massas, que Lula não passa de um mito, que seu partido não passa de uma fraude a ser exorcizada, que essa experiência foi na verdade um rotundo fracasso, uma mentira, uma lenda.
A classe trabalhadora, mais uma vez vencida, diz-nos a oligarquia dos proprietários, terminará por aprender uma velha lição: não está em suas posses conduzir as próprias rédeas. Volte, pois, para o chão de fábrica.
Enfim, a reação autoritária pretende ensinar à classe trabalhadora que seu papel é subalterno ao do capital e que ela tem de se conformar em ser caudatária da classe dominante. 
Resta-nos aceitar passivamente a depredação, ou resistir com toda a veemência – e não apenas, claro está, em nome da integridade física e moral do indivíduo Lula; menos ainda para livrá-lo (e seu partido) do julgamento da história a que todas as lideranças políticas devem, ao fim e ao cabo, estar submetidas. Mas para preservar um patrimônio que nos ajudará a atravessar a noite da restauração conservadora, brutal, impiedosa, despida de todo escrúpulo, e já iniciada.

O símbolo é um patrimônio coletivo. 

segunda-feira, 22 de agosto de 2016

3 de setembro - feira do livro - Porto : ABRIL ANTES DE ABRIL


                                                     [Clique sobre a imagem para a poder ver aumentada]


No sábado ,  3 de Setembro, na Feira do Livro do Porto, às 18 horas, vai ser apresentado o meu livro sobre a crise universitária de Coimbra de 1969. Os comentários caberão ao Alberto Martins e ao Jorge Strecht Ribeiro, dois amigos que estiveram bem no centro desse furacão.

A memória desses tempos não é uma saudade. É uma ambição futurante que até hoje não deixaram ainda descansar. É que  alguns dos futuros que então se imaginaram estão ainda por chegar.

 A presença dos amigos e de quaisquer  interessados será  honrosa  e estimulante.

Esta aviso é especialmente dirigido , como seria de esperar , a quem nesse dia ande por perto ou viva no Porto. Claro, com uma relativa dispensa a quem tenha estado em Coimbra naquele inesquecível convívio de abril passado.

Lá vos espero.

Rui Namorado

3 de setembro - feira do livro - Porto : ABRIL ANTES DE ABRIL


                                                     [Clique sobre a imagem para a poder ver aumentada]


No sábado ,  3 de Setembro, na Feira do Livro do Porto, às 18 horas, vai ser apresentado o meu livro sobre a crise universitária de Coimbra de 1969. Os comentários caberão ao Alberto Martins e ao Jorge Strecht Ribeiro, dois amigos que estiveram bem no centro desse furacão.

A memória desses tempos não é uma saudade. É uma ambição futurante que até hoje não deixaram ainda descansar. É que  alguns dos futuros que então se imaginaram estão ainda por chegar.

 A presença dos amigos e de quaisquer  interessados será  honrosa  e estimulante.

Esta aviso é especialmente dirigido , como seria de esperar , a quem nesse dia ande por perto ou viva no Porto. Claro, com uma relativa dispensa a quem tenha estado em Coimbra naquele inesquecível convívio de abril passado.

Lá vos espero.

Rui Namorado

domingo, 7 de agosto de 2016

O essencial e o secundário


Uma sociedade estruturalmente injusta, cuja natureza é capitalista, segrega necessariamente situações injustas, atitudes individualistas, sofreguidões lucrativistas, omissões comportamentais. Se nos concentrarmos nesses epifenómenos, que são pouco mais do que projecções dos fenómenos politico-económicos realmente importantes, por natureza menos evidentes e menos centrados em comportamentos individuais, estaremos a perder o essencial. E perder o essencial não é apenas um primarismo político ou uma distracção sem consequências. 
De facto, se olharmos com calma à nossa volta já podemos ver como temos perante nós problemas globais de difícil solução, cujas causas foram medidas e omissões políticas que alguns de nós denunciaram há anos atrás ; pelo que fomos então olhados com desdém, pelo senso comum da altura. Podendo não parecer, realmente, estamos cercados.Não é por isso tempo de permitirmos que os erros que alguns de nós cometam sejam agigantados pela pseudo-ética de uma direita pérfida que nada exige de si própria e tudo de nós.
 É certamente tempo ( é sempre!) de não cometermos erros, mesmo menores. Mas é tempo também de compreendermos que se deitarmos pela borda fora todos aqueles de entre  nós que cometam erros, que não sejam perfeitos, corremos o risco de ficarmos demasiado poucos para podermos influenciar a marcha das coisas. 
Em Portugal, na Europa e no Mundo, não se anunciam tempos fáceis. Esquecê-lo , revela a maior ligeireza e uma imprudência crassa. As esquerdas só podem condicionar positivamente as dinâmicas sociais se forem capazes de se renovarem, de pensarem sobre a realidade com honestidade crítica e de aprenderem a entreajudar-se, mesmo mantendo a sua heterogeneidade
.Não é nada fácil, mas é esse o problema central. Quanto ás direitas e aos seus patrões do capital financeiro, elas ligaram já o piloto automático rumo a uma  destruição civilizacional e podem ter êxito se continuarmos apenas a tricotar o nosso modo habitual e tolhido de fazer política, ao mesmo tempo que reagimos politicamente ao que se passa à nossa volta da maneira que mais convém à direita. Cheios de boas intenções, naturalmente!

sexta-feira, 5 de agosto de 2016

A Ética- Pirilampo



A Ética- Pirilampo

A vida tem ironias que nos surpreendem. Esse é um dos seus encantos. Vejam o estranho caso dos três secretários do atual governo vítimas de uma irreprimível vontade de apoio à nossa seleção. Tão irreprimível que os deixou á mercê da tremenda voragem galpista de um convite para que concretizassem in loco tão denodado apoio. Lá foram. A seleção de todos nós passou pelo arco do triunfo. Foi tempo de condecorações, de abraços e discursos, de multidões em delírio e de comovidas lágrimas em romarias privadas. Foi o tempo do “somos os melhores do mundo”. Um tempo rápido, mas eufórico. Mas naturalmente os nossos dias voltaram , enfim, à  sua mansidão tensa, ainda que vagamente à sombra do ruído europeu.
 Agosto procurou-nos com o seu hálito de queima, levando alguns de nós para as praias de todos os algarves e outros mais contidos para as aldeias desertas do Portugal profundo. Em casa, ficaram muitos, continuando a enfrentar a imensidão do mês, mal preparado para uma escassez nas carteiras. E a vida continuou indiferente à canícula, devidamente avisada de que estamos em férias. Nada se passar parecia um destino, mas não era notícia.
Foi aqui que regressaram os três secretários de estado. Já não como partilhadores das glórias futebolísticas, mas como potenciais figurara de um caso suficientemente interessante para nos fazer escapar do tédio noticioso de agosto.
Os turcos ainda tentaram ajudar com uma espécie de golpe, a nossa seleção alegadamente C foi para o Brasil mostrar que em campo pode ser um A muito grande. Mas é pouco. A canícula é grande e a atenção fraca. É indispensável algo que acorde,  que torne verosímil bater nas panelas. E assim voltaram os três secretários de Estado. Já não como candidatos a heróis na vertigem da vitória, mas como vilões necessários na voragem de agosto.
Aceitaram um convite da GALP. Um convite da GALP, vejam bem. Eu próprio, como muitos de nós, talvez digamos: Eu não aceitaria o convite! Aliás, não é preciso grande imaginação para se pensar que os próprios secretários de Estado, hoje não aceitariam esse convite. Mas aceitaram. E a virtude não os pode desculpar.
E assim, o CDS e o PSD depois de alguns relâmpagos de indignação e algumas vociferações dispersas, convergiram finalmente na ética. Abandonaram prudentemente os meandros jurídicos, onde se consideram fracos, para meterem todas as suas fichas na ética como adamastores da virtude. Fiquei pois descansado, por saber que para a nossa direita, sempre alegadamente institucional, não está em causa uma questão jurídica. Apenas a ética, uma ética com letras enormes que estejam à medida da sua grande dimensão moral a preocupa verdaeiramente.
E fiquei aliviado, já que estava assim a ser dada uma garantia implícita de que com o tandem PASSOS- CRISTAS a verticalíssima direita portuguesa ia fazer com que a ética invadisse a política. E assim ficaria dormitando no remanso deste fim de tarde na Beira profunda, se às vezes não tivesse o infeliz hábito de pensar.
De facto, sendo pouco provável que a ética hoje tonitroantemente colocada no topo da política pelo CDS e pelo PSD, fosse uma breve comichão estival, provocada por um vírus desconhecido, ela não nasceu decerto de supetão. Já estaria irremediavelmente entranhada nos passos e nas cristas, quando há pouco tempo atrás essa figura cimeira da cimeira dos Açores, que foi o Comissário Barroso, levou os seus dez anos de experiência e informações na liderança da Comissão europeia, para o redil insalubre da Goldman Sachs. E no entanto não foram ouvidos os seus gritos de indignação.
Admito que no segredo das suas comichões éticas mais profundas, a Dr.ª Cristas e o Dr. Passos tenham sentido a sombra de um ligeiro incómodo. Mas nada que justificasse uma conferência de imprensa, um comunicado, uma entrevista, uma fuga de informação, de onde pudesse deduzir–se o assomo de uma preocupação ética, o mais leve perfume de censura pelo deslize de Barroso para dentro da Goldman Sachs. Nada. Absolutamente nada, a não ser alguns breves sussurros de júbilo, envergonhado é certo, mas júbilo.
Aqui o meu pensamento começou a inquietar-se. Então as cristas e os passos erguem-se como gigantes da ética contra três viagens de secretários de estado de um governo de que não gostam, mas não ronronam o esboço de uma reserva ética em face da deriva para dentro da Goldman Sachs de um ex-presidente da Comissão Europeia, que por acaso veneram ? Olho com desconfiança para a ostensiva duplicidade dessa ética que ruge contra quem não gosta mas nem chega a miar contra quem venera. É muito fraca a ética de uma ética dessas ─ pensei eu.
E foi então que o meu espírito de compreensão admitiu que talvez não fosse tanto assim. Talvez houvesse uma explicação que pudesse reinserir no campo da decência a referida ética cristo-passista. E a explicação surgiu subitamente iluminada por uma certeza, relativa é certo, mas que vos apresento tal como me surgiu.
Estamos perante uma nova ética , a ética-pirilampo: ora se acende ora se apaga, embora nunca deixe de existir. E foi essa caraterística que suscitou o infeliz acaso acima referido. Embora continuadamente presente quer nos seguidores de Cristas, quer nos seguidores de Passos, por mero acaso, ela estava apagada no caso Barroso/Goldman e estava acesa no estranho caso dos três secretários de Estado.

Confesso que não estou totalmente convencido com esta nova ética que é a ética-pirilampo. No entanto, atrevo-me a sugerir uma conferência de imprensa  conjunta do CDS e do PSD para serem apresentadas todas as virtualidades, virtudes e implicações da ética-pirilampo. E já agora, sem querer intrometer-me, sugiro que a figura central da conferência seja alguém com credibilidade na matéria, o ex-ministro Relvas, do nunca esquecido governo Passos-Portas.

quinta-feira, 4 de agosto de 2016

A matilha da noite


A matilha da noite uiva, dizendo que está escuro.Tem saudades do senhor dom miguel e do professor de santa comba. Usa a liberdade que sempre recusou a quem não lhe agrada, para tornar todas as sombras mais sombrias.Quer levar-nos com ela para a sepultura da História. .A matilha da noite inventa a sua teia. Dá livre curso ás suas hienas e ás suas raposas. Lubrifica a perfídia dos seus porta-vozes e dos seus jornais, desembainha o esgar sujo das pequenas mentiras e espalha o perfume sórdido das insinuações discretas. É uma matilha antiga. Em Lisboa, não aclamou o mestre de Avis e mais tarde não foi ela quem deitou miguel de vasconcelos pela janela.Com serenidade, aprendamos a olhá-la de frente até ao que ela tem de mais fundo e de mais sórdido. Não passará ! Não passará, se o nosso pensamento pensar melhor, se a nossa serenidade não recuar, se a coluna vertebral do que queremos se mantiver íntegra. A matilha da noite uiva. Não deixemos que nos confisque o dia.

segunda-feira, 25 de julho de 2016

Cavaco ou a solene ingratidão



O Professor Cavaco foi para muitos  uma das maiores assombrações políticas que  afligiu Portugal depois do 25 de Abril. Para outros, no entanto, foi a reencarnação de uma providência generosa. A sua política acalentou  as conveniências de alguns e exprimiu as ilusões e os equívocos de muitos.  Mas  não podia ter sido o que foi se não tivesse tido muitos admiradores e alguns amigos. Alguns, entre os mais mediáticos, rodearam-no numa recente homenagem cheia de patine. Um tom elegantemente sépia perfumou o ambiente. Num máximo, como  sinal de uma ousadia discreta, no fundo da mesa, um homenageante, já  um pouco para lá da meia idade, deixava que se visse a sua falta  de gravata.Sabe-se que alguns ausentes mais notórios e anotáveis vieram na hora do café dar aquele abraço. À frente do homenageado um seu antecessor em Belém. já de si habitualmente grave, emprestava ao ambiente um acréscimo de solenidade.

O Professor levantou-se como se fosse já a sua própria estátua e cometeu o esperado discurso. A História com o  H grande dos grandes momentos fez-se sentir no discurso. O fantasma do nosso descontentamento falou. Os nossos pesadelos foram apresentados como sonhos. Cúmplice, a discreta plateia de comensais, aplaudiu com calor mas sem excesso. No perfilar solene das suas palavras surgiram agradecimentos, mencionaram-se feitos e ministros. Louvaram-se alguns esforçados carregadores de pianos das sua campanhas presidenciais. Interrompeu-se mesmo o repouso de Sá Carneiro, para uma invocação rápida. O seu espírito terá tido um bocejo de irritação.

Mas verdadeiramente irritada, paroxisticamente fora de si, terá ficado a alma laranja, a  alma nervosa do PSD. Realmente, o Senhor de Boliqueime ( o célebre lugarejo, que deixou de ser Poço para não estragar o lustro de lá ter nascido o Professor),que no discurso distribuiu agradecimentos com a mesma generosidade com que o atual inquilino de Belém distribui comendas, nem por uma vez, ao menos de raspão se referiu ao seu partido, o PSD. Nem uma vez!!

Recordam-se dos milhares de bandeiras laranja que invadiram ruas e praças, comemorando  as vitórias que sentaram Cavaco, primeiro em São Bento e depois em Belém? Recordam-se? Pois esqueçam já que  nada disso aconteceu! O Professor foi chefe de governo e presidente da República apenas pela sua irradiante popularidade pessoal e pela sua consabida infalibilidade. As vitórias laranja nunca existiram e o PSD também não, pelos vistos. Os presidentes de câmaras laranjas, os presidentes das juntas de freguesia laranjas, os governadores das regiões laranjas, nunca existiram. São fruto de imaginações doentias que se recusam a ver em Cavaco um gigante político que voa acima de todos e por cima de tudo.

Diverte-me ver como o mar de bandeiras laranjas que se agita no Chão da Lagoa, ano após ano, fica reduzido a um discreto marulhar de ondas desaparecidas , que o Professor Cavaco se pode agora dar ao luxo de ignorar. Se eu fizesse parte desse mar não ficaria satisfeito, mas também por isso,fico satisfeito por não fazer parte dele. 

Dizem os supostos adivinhadores de evidências que em política não há gratidão. Podemos ou não engolir a fição caváquica de que ele próprio não é nem nunca foi um político, mas não podemos deixar de constatar que quanto ao tique solene da falta de gratidão Cavaco se revelou um político de puro sangue.

segunda-feira, 6 de junho de 2016

Abril antes de Abril - feiras do livro


Este livro de que sou autor recorda, comenta e projecta no presente os acontecimentos ocorridos durante a crise universitária de Coimbra de 1969 e a sua repercussão política.

Quem esteja interessado nele e não o tenha ainda  adquirido pode procurá-lo, quer na 
Feira do Livro de Lisboa [ Pavilhão A 62 ( Afrontamento ) ] , quer na 
Feira do Livro de Coimbra [ Pavilhão da Editora Lápis de Memórias].

segunda-feira, 30 de maio de 2016

BRASIL - o golpe sem disfarces


O jornalista e publicista brasileiro  Mino Carta é uma referência intelectual e política no panorama mediático do país irmão. Situado à esquerda, lúcido e imparcial, ajuda-nos sempre a compreender melhor os temas de que nos fala. É um dos responsáveis pela qualidade da revista de grande circulação onde escreve, a CartaCapital.
É da respetiva página virtual que retirámos o texto da sua autoria que abaixo transcrevemos. Um texto datado de 30 de maio, com um título sugestivo:

“O golpe sem disfarces”.
As conversas gravadas por Sérgio Machado, e até o momento divulgadas pela Folha de S.Paulo, imprimem novo ritmo e novo rumo à manobra golpista que afastou Dilma Rousseff e entregou o governo interino a Michel Temer, o arguto professor de Direito Constitucional que rasga a Constituição.
Na semana passada permitia-me prever a provável separação entre o poder togado e o poder parlamentar, unidos pelo e no golpe. A hipótese agora se fortalece, e a confirmação vem da própria mídia nativa. Não folheava os jornalões desde a aprovação do impeachment pela Câmara e a partir de segunda 23 passei a ler suas sessões políticas.
Na terça, elegia-se Romero Jucá a bode expiatório e como questão central apontava-se o “pacto” aventado na conversa entre Machado e o ex-ministro para estancar a sangria desatada da Lava Jato.
A verdade factual sacramenta outra evidência, ao alcance da compreensão até do mundo mineral: ocorrido em março passado, o fatídico diálogo é, em primeiríssimo lugar, a prova irrefutável do golpe em marcha, e apresenta inclusive as forças envolvidas na trama. Ali se estabelece a premissa indispensável ao propósito do “pacto”, derrubar Dilma. 
Perguntei aos meus estupefactos botões como haveria de revidar o poder togado à ameaça do poder parlamentar. Mais, de que lado ficariam a casa-grande e a mídia nativa. Antes que respondessem, Temer entra em cena e joga a carta do pacote econômico do ministro Meirelles, o homem de todas as estações, a quem certamente não faltou a colaboração de José Serra.
De quem recordo uma frase retumbante, pronunciada na cozinha da minha casa, durante a campanha eleitoral de 2002, enquanto jantávamos um risotto ai porcini: “Eu sou muito mais de esquerda do que o Lula”.
Pois na tarde de terça os economistas do governo interino, vendilhões do País, firmaram a rendição ao mais cruel neoliberismo, a doença que uma centena de multinacionais, especuladores e rentistas impõe ao mundo para condenar à miséria a larga maioria e enriquecer mais e mais uma ínfima minoria. Comedida, a mídia de quarta celebra em manchetes o corte de gastos prometido pelo pacote e deixa em segundo plano a sua essência nefasta.
Convoco novamente os botões: por quê? Parece óbvio que uma súbita dúvida assola a casa-grande. O caminho do golpe tenderia a bifurcar-se, e a encruzilhada exige meditação profunda ao tornar possível, quem sabe provável, uma escolha. Temer e o Congresso ou Moro e o Supremo? A leitura dos jornalões induz os botões a acentuarem a gravidade do momento e a dificuldade da opção.
Na quarta, a Folha coloca em manchete o anúncio do corte dos gastos do governo e relega um novo diálogo dos idos de março, entre o mesmo Machado e Renan Calheiros, a uma chamada modesta na primeira página e relato na quarta. Soletram os botões: mais uma conversação edificante para confirmar o golpe, o pavor da Lava Jato de quem tem culpa em cartório e o envolvimento do Supremo na grande tramoia urdida contra o Brasil.
A terceira conversa gravada, entre machado e José Sarney, a menos significativa, revela apenas a intenção do ex-presidente de livrar Machado do julgamento de Moro, ao mexer pauzinhos não declinados.
CartaCapital preocupa-se com o destino do País brutalmente desigual e pratica o jornalismo com honestidade e fidelidade canina à verdade factual. Fato é que o governo Lula representa a quadra mais feliz na história do Brasil em termos de paz e bem-estar interno e prestígio internacional. 
O ex-metalúrgico soube implementar um começo de política social e promover uma política exterior independente. Contou com uma conjuntura mundial favorável, e este é fato, assim como é fato que o PT no poder se portasse como todos os demais partidos.
Dilma Rousseff não tem o carisma e o extraordinário tino político de Lula e cometeu erros graves de pontos de vista variados. Em boa parte manteve, porém, as políticas sociais do antecessor, ao meio de uma situação econômica cada vez mais adversa. Além disso, trata-se de uma cidadã correta, corajosa e muito bem-intencionada. Talvez um tanto ingênua, murmuram os botões.
Ouço-os, a despeito do tom opaco: seria bom saber como reagiu às razões de João Roberto Marinho, chamado em Palácio para escutar queixas em relação à constante agressividade global, sempre disposta a inventar, omitir e mentir.
Sustentou então o herdeiro do nosso colega Roberto não mandar nos seus empregados jornalistas, livres de propalar o que bem entendem, e, de resto, não ter condições de impedir o efeito manada na direção do golpe. Que fez a presidenta? Caiu das nuvens? Respondeu à altura a tamanha desfaçatez? De todo modo, como se deu que pudesse esperar por outro comportamento?
Cabem mais interrogações: que disse Dilma ao chamar o presidente do STF para discutir as posições do Supremo na perspectiva do golpe e ouvir a reivindicação de aumento de salário? A situação se apinha de dúvidas e incógnitas. Por exemplo. Os efeitos do pacote econômico, bastante agradáveis para a casa-grande, são altamente daninhos para um povo acostumado há tempo a manifestar sua insatisfação por ruas e praças.
Outra incógnita diz respeito ao inter do processo de impeachment, a prever no espaço máximo de 180 dias a sessão definitiva do Senado, presidida pelo ministro Lewandowski, não se sabe se já premiado pelo invocado aumento.
Na entrevista a CartaCapital da edição passada, a presidenta afastada referia-se à possibilidade de conquistar seis votos no Senado, de sorte a invalidar a maioria que a afastou. De fato, basta reverter dois votos em relação ao resultado da primeira sessão. A chance não teria crescido diante dos últimos, surpreendentes eventos?
Há quem volte a falar em eleições gerais antecipadas, quem sabe para outubro de 2017. Solução sensata demais para ser viável. Ideal mesmo, declaram soturnamente os botões, seria refundar o Brasil, tão favorecido pela natureza e infelicitado fatalmente por uma dita elite, prepotente, arrogante, hipócrita, corrupta, egoísta e incompetente. Ah, sim, ignorante. E movida a ódio de classe.
Abandono-me ao devaneio ao imaginar a convocação de uma Constituinte finalmente exclusiva. E me vem à memória a lição de Raymundo Faoro, contida em um dos seus livros mais recentes, A Assembleia Constituinte – A legitimidade recuperada.
Comenta Faoro a crença de que “só revoluções vitoriosas podem convocar Constituintes”. E emenda: “Na verdade, sempre que há crises ou colapso de uma ordem constitucional, ela só se recompõe pela deliberação constituinte, a deliberação constituinte do povo, se democrático o sistema a instituir”.